18 de mayo de 2026

Caputo contra el periodismo: «Es una profesión que tiende a desaparecer»

El ministro de Economía, Luis Caputo, redobló la ofensiva del Gobierno contra la prensa y declaró que el periodismo “es una profesión que tiende a desaparecer”. Lo hizo tomando como excusa una encuesta y un video del periodista Jonathan Viale, pero su mensaje apunta más lejos: se trata de una estrategia para deslegitimar a un actor clave de la democracia.

En un nuevo episodio del creciente conflicto entre el oficialismo libertario y el periodismo, el ministro Luis Caputo se alineó con el discurso confrontativo del presidente Javier Milei y arremetió contra la prensa como institución.

En sus redes sociales, Caputo afirmó que el periodismo «es una profesión que tiende a desaparecer», basándose en una encuesta que muestra una baja credibilidad del periodismo político (81% de desaprobación, según Zuban Córdoba).

La declaración no fue casual ni aislada: se produce en un contexto en que el oficialismo, desde el propio Milei hasta sus principales operadores, ha convertido al periodismo en uno de sus enemigos predilectos. La prensa es acusada de ser parte de “la casta”, de encubrir intereses espurios o simplemente de “mentir”, una etiqueta que se repite sin matices ante cualquier crítica o desacuerdo.

Una crítica que encubre una amenaza

Caputo no hizo un análisis estructural del rol del periodismo en la era digital ni se detuvo a reflexionar sobre las transformaciones que atraviesa la profesión por la tecnología, los algoritmos o las crisis de modelo de negocios. Su afirmación fue tajante y despectiva: el periodismo se extingue por «mérito propio». Es decir, por su falta de credibilidad, por su supuesta complicidad o por no haberse adaptado, según su mirada, a los tiempos que corren.

Al hacerlo, no solo estigmatiza a miles de trabajadores de prensa sino que desestima el valor del periodismo como pilar de la democracia, como mediador entre los ciudadanos y el poder, y como herramienta de control institucional.

Una estrategia sistemática

El ataque no es espontáneo. Responde a una lógica: cuanto menos credibilidad tenga la prensa, más poder de fuego tiene el relato oficial. Es una maniobra de desgaste que, al señalar la supuesta “muerte” del periodismo, legitima la comunicación directa del Gobierno a través de redes sociales, vocerías unilaterales y medios afines.

El episodio que Caputo eligió para ilustrar su punto —la entrevista guionada de Viale a Milei en febrero, en medio del escándalo por la estafa de la criptomoneda $LIBRA— también expone una contradicción: si el Gobierno considera que la credibilidad de los medios está destruida, ¿por qué aún negocia con ellos? ¿Por qué busca condicionar sus contenidos y presionar a periodistas que lo cuestionan?

Un poder que incomoda se quiere silenciar

En lugar de promover un debate honesto sobre la calidad de la información, la precarización laboral en el rubro o la concentración de medios, la estrategia del oficialismo es la deslegitimación total. Al atacar al periodismo, se busca un vacío informativo que pueda ser llenado por la voz única del poder.

Pero el periodismo, con sus errores y deudas, sigue siendo uno de los últimos frenos al autoritarismo. Declararlo en vías de extinción no solo es falso: es profundamente peligroso.

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