13 de julio de 2026

Informe de Fundar: más de 24 mil empresas cerraron desde la llegada de Milei

El dato no solo refleja una retracción económica persistente, sino también el impacto concreto del actual modelo económico sobre la producción y el empleo formal.

Un informe elaborado por la organización Fundar advirtió sobre el fuerte deterioro del tejido productivo argentino desde la asunción de Javier Milei. Según el relevamiento, en apenas 27 meses desaparecieron 24.437 empresas privadas, una caída cercana al 5% del total de firmas registradas en el país.

El estudio, basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), muestra que Argentina acumula 17 meses consecutivos de caída mensual en la cantidad de empresas activas y dos años seguidos de retroceso interanual. Para distintos analistas, el fenómeno deja en evidencia que la estabilización macroeconómica impulsada por el Gobierno convive con un profundo proceso de desarticulación de la economía real.

Desde Fundar sostienen que el esquema económico vigente genera condiciones desfavorables para las empresas nacionales. La combinación de apertura comercial, atraso cambiario y presión impositiva sobre la producción local estaría debilitando especialmente a las pequeñas y medianas empresas, que enfrentan mayores dificultades para competir frente a productos importados.

El director de Economía de la entidad, Guido Zack, señaló que muchas firmas operan con costos elevados en dólares mientras compiten con bienes importados que ingresan con menores cargas tributarias. En ese contexto, el cierre de empresas aparece como una consecuencia directa de una política económica orientada más al equilibrio fiscal y la liberalización del mercado que a la protección de la industria nacional.

Los sectores más afectados fueron transporte, agro y enseñanza, actividades estrechamente vinculadas al mercado interno y al consumo. Esto sugiere que la caída no se limita a industrias puntuales, sino que alcanza a buena parte de la estructura económica del país.

A nivel federal, la crisis también exhibe fuertes desigualdades regionales. Provincias como La Rioja, Catamarca y Chaco aparecen entre las más golpeadas, lo que refleja la vulnerabilidad de las economías regionales frente a políticas de ajuste y apertura. En el caso de Catamarca, el dato adquiere además una dimensión política, ya que el gobierno provincial mantiene una relación de cercanía con la administración libertaria nacional.

Aunque el Gobierno defiende el ajuste como una etapa necesaria para ordenar la economía y reducir la inflación, los datos muestran que el costo social y productivo del programa económico es cada vez más visible.

El cierre masivo de empresas no solo implica menos inversión y actividad económica, sino también pérdida de empleo formal, menor capacidad productiva y un debilitamiento del entramado empresarial argentino.

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