13 de julio de 2026

Alertan que la industria pierde nueve empleos por hora y se agrava la informalidad

La industria argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Así lo advirtió Diego Coatz, director ejecutivo de Industria y Desarrollo, quien alertó sobre una combinación de caída de la actividad, destrucción sostenida de empleo formal y pérdida de competitividad frente al avance de importaciones y productos extranjeros subsidiados.

Según el economista, la leve mejora registrada en marzo no alcanza para revertir la tendencia recesiva del sector y los primeros indicadores de abril ya anticipan un nuevo retroceso. En ese contexto, proyectó para 2026 una nueva contracción industrial y aseguró que el país atraviesa un deterioro estructural que afecta especialmente a la clase media y al empleo registrado.

Uno de los datos más preocupantes es el nivel de utilización de la capacidad instalada, que permanece por debajo del 60%, reflejando un aparato productivo que funciona muy por debajo de sus posibilidades. A esto se suma la pérdida de 42 mil empleos industriales formales en el último año y un retroceso aún mayor si se contabilizan los puestos indirectos. “Se pierden nueve empleos por hora”, resumió Coatz, graficando la magnitud de la crisis.

El diagnóstico expone además una preocupación más profunda: el avance de la informalidad laboral. Según el especialista, Argentina comienza a reproducir un modelo típico de economías latinoamericanas con menor desarrollo industrial, donde el trabajo precario y de bajos ingresos desplaza progresivamente al empleo formal. La metáfora utilizada por Coatz fue contundente: el sector informal “se va comiendo como Pacman al sector registrado”.

Detrás de este escenario aparecen múltiples factores. Por un lado, la caída del consumo interno y el freno de actividades como la construcción impactan directamente sobre sectores industriales intensivos en mano de obra. Por otro, empresarios y analistas advierten sobre los efectos de la apertura comercial en un contexto internacional desigual.

Coatz puso especial énfasis en la sobreproducción de China y en cómo muchos países centrales protegen sus mercados mientras el excedente de mercadería termina llegando a economías más débiles a precios muy bajos. En ese marco, sostuvo que las pymes argentinas enfrentan una competencia difícil de sostener debido al atraso cambiario, los elevados costos internos y el crecimiento del contrabando.

El economista cuestionó además las condiciones de competencia entre productos importados y producción nacional. Mientras muchas empresas locales afrontan altos costos tributarios y laborales, numerosos bienes ingresan al país subsidiados o son comercializados de manera informal, sin pagar impuestos. Esto, señaló, deja en desventaja a las pequeñas y medianas industrias que sostienen empleo registrado.

Pese al panorama adverso, Coatz destacó la capacidad histórica de resistencia de la industria argentina y recordó que el país mantiene potencial en sectores estratégicos como el automotriz, metalmecánico, farmacéutico, nuclear y satelital. Sin embargo, advirtió que en los últimos dos años y medio ya cerraron más de 3.000 industrias y se destruyeron más de 100 mil puestos de trabajo.

El análisis vuelve a poner en discusión el modelo económico actual. Mientras el Gobierno de Javier Milei prioriza el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria, distintos sectores industriales sostienen que la estabilización macroeconómica se está logrando a costa de una fuerte contracción de la producción y del mercado laboral formal.

Para Coatz, el desafío no pasa únicamente por ordenar las cuentas públicas, sino por recuperar crecimiento y empleo genuino. Sin una reactivación de la construcción, el comercio y la industria, advirtió, la mejora económica difícilmente llegue al conjunto de la sociedad.

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