Metalfor: dieron permiso a los empleados para ver a la Selección y aprovecharon el entretiempo para despedirlos
Lo que debía ser un momento de distensión terminó convirtiéndose en una de las escenas más indignantes para decenas de familias cordobesas. La fabricante de maquinaria agrícola Metalfor permitió que 35 trabajadores de su planta de Noetinger dejaran sus puestos antes de hora para seguir el partido entre Argentina y Egipto.

Sin embargo, mientras transcurría el entretiempo, los empleados comenzaron a recibir en sus celulares la notificación de que habían sido despedidos. Los telegramas ya los estaban esperando.
La decisión despertó un fuerte rechazo no solo por la forma en que fue ejecutada, sino también porque se produjo cuando la empresa atraviesa un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), una instancia que justamente busca preservar las fuentes de trabajo mientras se negocian alternativas para afrontar la delicada situación financiera.
«Le entregué más de dos décadas de mi vida a esta empresa y hoy nos pagan de esta manera», expresó Fausto Barbero, uno de los operarios despedidos tras 21 años de servicio. Su testimonio refleja el sentimiento de quienes consideran que fueron engañados y abandonados por una conducción empresaria que descargó sobre los trabajadores el costo de una crisis generada por decisiones gerenciales.
La indignación crece porque, según denuncian los empleados, apenas una semana antes se había firmado un acuerdo en el marco del PPC que garantizaba la continuidad laboral mientras duraran las negociaciones. Para los despedidos, la empresa desconoció ese compromiso y vació de contenido un mecanismo creado precisamente para evitar cesantías masivas.
El escenario resulta aún más controvertido si se tiene en cuenta que Metalfor arrastra una deuda cercana a los 52.000 millones de pesos con 23 entidades financieras. Pese a que meses atrás había anunciado la reestructuración de sus pasivos mediante un financiamiento internacional de 50 millones de dólares, hoy la firma trabaja apenas al 50% de su capacidad y enfrenta una fuerte caída en las ventas.
Mientras la empresa atribuye los despidos a la crisis que atraviesa, trabajadores y dirigentes sindicales cuestionan que las consecuencias vuelvan a recaer sobre quienes sostuvieron la producción durante años.
Más allá de la difícil situación económica, la modalidad elegida para comunicar las cesantías fue considerada por muchos como un gesto de extrema insensibilidad y una muestra de desprecio hacia empleados que dedicaron gran parte de su vida laboral a la compañía.
