Del crecimiento a la crisis: de vender 1,2 millones de alfajores por mes al concurso preventivo
La empresa, que en sus mejores años llegó a producir 1,2 millones de alfajores mensuales, hoy elabora alrededor de 750.000 unidades, una disminución cercana al 40% que refleja el impacto de la retracción del consumo sobre las pequeñas y medianas industrias dedicadas a productos de consumo masivo.

El deterioro del consumo masivo continúa dejando secuelas en la industria alimenticia y suma un nuevo caso emblemático. Alfajores Baltazar S.A., fabricante de la marca Alfa Pampa, ingresó en concurso preventivo de acreedores tras atravesar una fuerte caída en su nivel de actividad, que redujo significativamente su producción y puso en evidencia las dificultades para sostener una estructura industrial diseñada para un mercado mucho más dinámico.
La apertura del concurso preventivo fue dispuesta por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N.º 27 y marca el inicio de un proceso judicial que permitirá ordenar el pasivo de la compañía mientras negocia una salida con sus acreedores sin interrumpir sus operaciones. Los acreedores tendrán plazo hasta el 9 de octubre para verificar sus créditos, mientras que el trámite podría extenderse hasta 2027, de acuerdo con el cronograma fijado por la Justicia.
El caso de Alfa Pampa representa un fenómeno que comienza a repetirse en distintos sectores de la economía. Empresas que durante los años de mayor demanda ampliaron su capacidad productiva hoy enfrentan un escenario completamente diferente, donde la caída de las ventas deja instalaciones sobredimensionadas y costos fijos cada vez más difíciles de sostener.
Fundada en 2011 por Mariano Bonaventura y Sebastián Espina, la firma inició su actividad con una producción de apenas 80.000 alfajores por mes y logró crecer rápidamente gracias a inversiones en equipamiento, la incorporación de tecnología y su ingreso a canales comerciales de alto volumen, como kioscos, supermercados e incluso mercados de exportación.
Ese proceso de expansión convirtió a la empresa en un caso de crecimiento dentro del sector. Sin embargo, el cambio de contexto económico alteró por completo ese recorrido. La disminución del consumo interno, la reducción de pedidos y la menor rotación de productos provocaron una utilización cada vez menor de la capacidad instalada, deteriorando la rentabilidad del negocio.
Frente a ese escenario, la empresa ya había iniciado un proceso de reorganización que incluyó ajustes en su estructura de personal y una redefinición de su estrategia comercial. No obstante, esas medidas no alcanzaron para revertir el desequilibrio financiero, lo que derivó en la necesidad de recurrir al concurso preventivo.
Más allá de la situación particular de Alfa Pampa, el caso expone una problemática que atraviesa a numerosas pymes industriales. La expansión productiva, que durante años fue sinónimo de crecimiento, puede transformarse en un factor de vulnerabilidad cuando el mercado pierde dinamismo. Sin un nivel de ventas que acompañe las inversiones realizadas, los altos costos operativos terminan comprometiendo la viabilidad de empresas que hasta hace poco parecían consolidadas.
La historia de esta fabricante de alfajores refleja, en definitiva, el complejo escenario que enfrenta buena parte del entramado productivo nacional: un mercado interno debilitado, menor consumo y estructuras empresariales que deben adaptarse a una realidad económica mucho más restrictiva que la que impulsó su crecimiento.
