La interna libertaria se desborda y crecen las presiones sobre Milei para que intervenga
La tensión entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el entorno del titular de Diputados, Martín Menem, encendió alarmas en distintos sectores del oficialismo, donde ya reclaman la intervención directa del presidente Javier Milei.

La disputa interna dentro de La Libertad Avanza dejó de ser un conflicto silencioso y comenzó a exhibirse públicamente, exponiendo fracturas de poder, desgaste político y una creciente falta de conducción dentro del Gobierno.
La crisis interna escaló durante el fin de semana luego de que Caputo acusara públicamente a personas cercanas a Menem de manejar cuentas anónimas dedicadas a atacar al propio Gobierno en redes sociales, según consignó la periodista Sofia Rojas (Agencia NA). Lejos de desactivar el conflicto, el asesor presidencial profundizó sus mensajes y dejó en evidencia el nivel de confrontación que atraviesa al espacio libertario.
Dentro del Gabinete, varios funcionarios comenzaron a manifestar preocupación por el deterioro político y comunicacional de la administración. La principal crítica apunta a la ausencia de Milei como ordenador interno en medio de una disputa que ya no se limita a diferencias estratégicas, sino que refleja una pelea de poder abierta entre sectores que alguna vez integraron el denominado “Triángulo de Hierro”.
La fractura entre Karina Milei y Santiago Caputo arrastra meses de tensiones acumuladas, especialmente desde el armado electoral en la provincia de Buenos Aires, donde referentes vinculados al asesor quedaron marginados de las listas. Desde entonces, las desconfianzas internas crecieron y derivaron en una guerra subterránea que ahora quedó completamente expuesta.
La polémica por las cuentas anónimas en redes terminó funcionando como catalizador de una crisis más profunda: funcionarios enfrentados, operaciones cruzadas, acusaciones internas y una estructura de poder que muestra señales de desgaste prematuro pese al corto tiempo de gestión.
En el entorno presidencial existe preocupación por el impacto político de esta disputa en un contexto especialmente delicado para el Gobierno. La administración libertaria enfrenta dificultades para capitalizar algunos indicadores económicos favorables, mientras se acumulan conflictos judiciales, caída en la imagen presidencial y un creciente malestar social por la situación económica.
El caso que involucra a Manuel Adorni, sumado al enfrentamiento entre dirigentes del núcleo más cercano al Presidente, profundiza la sensación de fragilidad dentro de un oficialismo que llegó al poder prometiendo orden y confrontación contra “la casta”, pero que hoy exhibe divisiones internas cada vez más visibles.
La falta de intervención de Milei también genera cuestionamientos dentro de su propio espacio. Algunos sectores consideran que el mandatario evita involucrarse para no romper equilibrios internos, mientras otros interpretan el silencio presidencial como una señal de pérdida de control político sobre sus principales colaboradores.
En medio de la pelea, el oficialismo enfrenta el riesgo de que la disputa interna termine erosionando aún más la credibilidad de una gestión que atraviesa uno de sus momentos más sensibles desde la llegada al poder.
