24 de mayo de 2026

Trump y Putin se reunieron en Alaska: «Tuvimos una reunión muy productiva»

La cumbre de Alaska deja así una sensación ambivalente: abre un canal de diálogo que parecía clausurado, pero también evidencia que el camino hacia el fin de la guerra será largo, condicionado por intereses estratégicos y tensiones acumuladas en tres años de conflicto.

Ph: Reuters

Donald Trump y Vladimir Putin celebraron en Alaska su primer encuentro en más de cinco años, en una cumbre que mantuvo la atención global por su potencial para redefinir el curso de la guerra en Ucrania. La reunión, realizada en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson en Anchorage, se extendió por más de tres horas y culminó con una conferencia de prensa conjunta en la que ambos líderes calificaron el diálogo como “muy productivo”, aunque sin anunciar compromisos concretos.

El presidente estadounidense estuvo acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y su asesor Steve Witkoff, mientras que la delegación rusa incluyó al canciller Sergei Lavrov y al asesor Yuri Ushakov. La cita marcó un hecho inédito: fue la primera vez que Putin pisó territorio occidental desde el inicio de la invasión a Ucrania en 2022.

Trump, antes de abordar el Air Force One, envió un mensaje directo a su contraparte: advirtió que Rusia enfrentará “consecuencias severas” si no detiene el conflicto. La declaración pareció combinar la apertura al diálogo con una advertencia de línea dura, una estrategia que podría tener impacto en las negociaciones futuras, pero que también deja interrogantes sobre el verdadero alcance de la cooperación entre ambas potencias.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, no fue invitado a la cumbre y reaccionó desde su cuenta de X, subrayando que “lo fundamental es que esta reunión abra un camino real hacia una paz justa y un diálogo sustancial” en un formato trilateral que incluya a Kiev. Su mensaje buscó dejar claro que cualquier avance significativo deberá contemplar la voz de Ucrania como parte indispensable de la mesa.

Aunque el encuentro no arrojó un acuerdo formal, su simbolismo es potente: por primera vez desde el inicio de la guerra, Washington y Moscú vuelven a mirarse cara a cara para explorar una salida política. Sin embargo, el resultado real dependerá de la disposición de Rusia a modificar su postura militar y de la capacidad de Estados Unidos para articular un proceso que incluya a todas las partes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *