The Economist advirtió sobre los límites del modelo de Milei: ajuste, caída del empleo y salarios rezagados
El Gobierno de Javier Milei busca presentar el ajuste fiscal y la desregulación económica como los pilares de una transformación estructural de la Argentina.

El diagnóstico del medio británico plantea una contradicción central para el proyecto libertario: mientras el Gobierno reivindica el orden fiscal, la reducción de la inflación y la desregulación como condiciones necesarias para una nueva etapa de crecimiento, persisten problemas concretos en empleo, salarios y actividad económica.
Sin embargo, un análisis publicado por el medio británico The Economist puso el foco en las tensiones que persisten detrás de los indicadores macroeconómicos: la pérdida de empleos formales, el deterioro de los ingresos y un creciente desgaste de la imagen presidencial.
Durante una extensa entrevista, Milei defendió la continuidad de su programa económico y anticipó que, en caso de obtener la reelección, profundizará el recorte del gasto público y avanzará con nuevas reducciones impositivas.
El Presidente también planteó una apuesta de largo plazo basada en la expansión de la inteligencia artificial, con la expectativa de convertir a la Argentina en una potencia global durante las próximas dos décadas.
El diagnóstico del medio británico, sin embargo, introduce una perspectiva menos optimista.
Aunque la administración libertaria consiguió una reducción significativa de la inflación, consolidó el superávit fiscal y logró disminuir los niveles de pobreza hasta ubicarlos en torno al 28%, esos avances todavía no se traducen en una recuperación sostenida de la actividad productiva ni en una mejora equivalente de las condiciones laborales.
Uno de los principales puntos de tensión aparece en el mercado de trabajo. Según el análisis, el sector privado formal perdió alrededor de 230.000 puestos en relación con el año anterior, un dato que expone las dificultades de la economía para generar empleo registrado aun en un escenario de mayor estabilidad macroeconómica.
La evolución de los salarios constituye otro de los factores que condicionan el respaldo social al Gobierno. Los ingresos de los trabajadores privados permanecen por debajo de los niveles existentes al comienzo de la gestión, mientras que el deterioro es todavía más pronunciado entre los empleados públicos.
De este modo, la estabilización de algunas variables económicas convive con una percepción cotidiana marcada por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento del costo de vida.
Ese contraste también comienza a reflejarse en el plano político. El análisis sitúa la aprobación presidencial en niveles cercanos a los 30 puntos negativos y vincula el desgaste no solamente con las dificultades económicas y laborales, sino también con los recientes escándalos que golpearon al oficialismo.
De cara a las próximas elecciones, este escenario abre espacio para que la oposición intente convertir el malestar social en una alternativa electoral.
Dentro del peronismo aparecen figuras como Axel Kicillof y Sergio Massa, mientras que dirigentes de otros espacios, como Juan Grabois y Myriam Bregman, buscan disputar el voto de los sectores afectados por el rumbo económico.
La mirada sobre la gestión de Milei también incorpora una dimensión internacional. El pragmatismo exhibido por el Gobierno en política exterior fue señalado como uno de los instrumentos utilizados para sostener la estabilidad financiera en momentos de mayor vulnerabilidad.
La continuidad del acuerdo de intercambio con China, por unos 19.000 millones de dólares, y el fortalecimiento de la relación estratégica con Estados Unidos aparecen como elementos relevantes dentro de esa estrategia.
