Patricia Bullrich contra el Gobierno: «No quiero que me traten como tonta»
La disputa por el Presupuesto 2027 no solo pone en juego el contenido de las partidas destinadas a distintas áreas, sino también la capacidad del oficialismo para ordenar internamente su estrategia y convertir sus decisiones políticas en acuerdos parlamentarios.

La discusión por el Presupuesto 2027 dejó al descubierto nuevas tensiones dentro de La Libertad Avanza. Patricia Bullrich, presidenta del bloque oficialista en el Senado, cuestionó públicamente al Gobierno por las modificaciones introducidas en el área de Discapacidad, cuya incorporación al proyecto —según afirmó— no fue informada previamente a los principales referentes parlamentarios del oficialismo.
La situación adquirió particular relevancia porque Bullrich y Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados, participan semanalmente de la Mesa Política que funciona en la Casa Rosada y en la que se analiza la agenda legislativa del Gobierno. Sin embargo, ambos se habrían enterado de los cambios cuando ya habían sido incorporados al proyecto.
“No quiero que me traten como tonta”, sostuvo Bullrich ante los periodistas en las inmediaciones del Congreso. La frase reflejó un malestar que excede la discusión puntual sobre Discapacidad y apunta directamente al mecanismo mediante el cual el oficialismo procesa sus decisiones políticas antes de llevarlas al Parlamento.
La senadora remarcó que las modificaciones deberían ser discutidas previamente dentro de los espacios de coordinación política. En ese sentido, advirtió que la falta de información limita la capacidad de los legisladores oficialistas para evaluar anticipadamente los costos políticos de cada medida y negociar con otros bloques.
Bullrich explicó que se enteró de las novedades durante la mañana, a través de los medios de comunicación.
El episodio, según su planteo, resulta especialmente problemático para un Gobierno que necesita construir mayorías en el Congreso: “Somos 21 y tenemos que llegar a 39 o 40”, señaló, en referencia a la cantidad de votos necesarios para avanzar con determinadas iniciativas.
El reclamo deja expuesta una contradicción dentro de la estrategia legislativa oficialista. Mientras la Casa Rosada necesita ampliar sus respaldos parlamentarios para aprobar el Presupuesto y otras reformas, algunos de sus propios referentes en el Congreso cuestionan la forma en que reciben información sobre decisiones que luego deben defender y negociar ante otros sectores.
Consultada sobre si tanto ella como Menem habían sido deliberadamente desplazados de la discusión, Bullrich evitó utilizar esa expresión. Prefirió describir el problema desde otro lugar: simplemente, dijo, “no nos enteramos”.
Y remarcó que cuando una decisión llega al Congreso como un hecho consumado, se reduce considerablemente el margen para introducir modificaciones o construir consensos.
