3 de julio de 2026

Informe: 7 de cada 10 trabajadores de hasta 24 años son informales

El desafío no solo pasa por la creación de empleo, sino por la calidad del mismo. La elevada informalidad entre los jóvenes anticipa posibles trayectorias laborales inestables y limita el acceso a derechos básicos, consolidando un esquema donde amplios sectores ingresan al mercado de trabajo en condiciones de precariedad desde el inicio de su vida laboral.

El mercado laboral argentino exhibe señales de deterioro estructural que se profundizan en los segmentos más jóvenes. Según un informe del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires, la informalidad alcanza al 43% de los asalariados, pero entre los trabajadores de hasta 24 años trepa a casi el 70%, evidenciando serias dificultades de inserción en empleos registrados.

El dato no solo refleja un problema coyuntural, sino también una tendencia persistente en la estructura del empleo. La alta incidencia de la informalidad en los primeros tramos de la vida laboral contrasta con los niveles más bajos observados en trabajadores de mayor edad, lo que sugiere que el acceso a empleos formales continúa siendo un proceso complejo y desigual.

En paralelo, el desempleo también muestra una leve pero sostenida suba, ubicándose en 7,5% hacia fines de 2025, de acuerdo con estimaciones oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos. Este incremento interanual confirma una dinámica donde no solo hay dificultades para conseguir empleo, sino también para acceder a trabajos de calidad.

El informe destaca además que una porción significativa de los trabajadores informales se encuentra en condiciones de vulnerabilidad: el 32% vive en hogares pobres y un 27% en situación cercana a la pobreza. Este escenario refuerza la idea de que la informalidad no es únicamente una condición laboral, sino también un factor que incide directamente en los niveles de vida.

Desde una perspectiva territorial, el fenómeno se concentra mayoritariamente en el Gran Buenos Aires, una región que históricamente presenta altos niveles de precariedad laboral. La persistencia de estos indicadores, comparables a los registrados hace casi dos décadas, plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema productivo para generar empleo registrado de manera sostenida.

En términos regionales, Argentina se ubica en una posición intermedia-alta dentro de América Latina en materia de informalidad, lo que confirma que el problema no es exclusivo del país, pero sí adquiere particular relevancia por su magnitud y permanencia en el tiempo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *