2 de julio de 2026

Alarma en los hogares: se cuadruplicó la morosidad de los créditos familiares en un año

Los indicadores configuran un escenario donde el endeudamiento deja de ser una herramienta de expansión del consumo para convertirse en un mecanismo defensivo. La suba acelerada de la morosidad no solo alerta sobre la situación actual de los hogares, sino que anticipa posibles tensiones en el sistema financiero si la tendencia se profundiza.

El deterioro de la economía doméstica comienza a reflejarse con claridad en el sistema financiero. Un informe del Banco Central de la República Argentina revela que la morosidad en los créditos de las familias se multiplicó por cuatro en apenas un año, exponiendo el creciente estrés financiero de los hogares en un contexto de pérdida de ingresos reales.

Los datos muestran que la proporción de préstamos en situación irregular pasó de niveles bajos a superar el 10% entre enero de 2025 y enero de 2026, un salto que no solo marca la magnitud del problema, sino también la velocidad del deterioro. La tendencia no es aislada: el conjunto del crédito al sector privado también registra un aumento en los incumplimientos, aunque con un impacto mucho más marcado en el segmento familiar.

El análisis por tipo de financiamiento confirma el patrón. Los préstamos personales encabezan el ranking de mora, seguidos por las deudas con tarjeta de crédito, dos herramientas ampliamente utilizadas por los hogares para cubrir gastos corrientes. Este dato no es menor: indica que el crédito dejó de ser un instrumento para consumo extraordinario y pasó a funcionar como un recurso habitual para sostener el día a día.

En paralelo, crece el uso del pago mínimo en tarjetas, una práctica que permite postergar obligaciones en el corto plazo pero que incrementa el peso de los intereses y agrava la fragilidad financiera. A esto se suma la expansión del endeudamiento en canales no bancarios, como billeteras virtuales, donde los niveles de incumplimiento son aún más elevados y reflejan un segmento particularmente vulnerable.

Si bien el crédito a empresas también muestra un aumento en la mora, el fenómeno es más contenido y heterogéneo. Las grandes compañías mantienen niveles relativamente bajos de incumplimiento, mientras que las pequeñas y medianas empresas enfrentan mayores dificultades, en línea con la desaceleración económica.

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