6 de julio de 2026

Europa se prepara para un 2025 con impactos climáticos extremos

El continente se calienta al doble de la velocidad del promedio global, y los expertos advierten que los efectos se intensificarán en 2025 si no se toman medidas urgentes.

Europa se enfrenta a una situación crítica en materia climática. Según el último informe del Servicio de Cambio Climático Copérnico (C3S) de la Unión Europea y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el continente experimentó en 2024 su año más caluroso desde que existen registros, y las previsiones para 2025 anticipan impactos aún más graves debido al calentamiento acelerado del planeta.

El estudio, elaborado por más de 100 científicos, revela que Europa se está calentando el doble de rápido que la media mundial, y que los fenómenos meteorológicos extremos son ya una realidad cotidiana para millones de personas. Durante 2024, el 45% de los días fueron anormalmente calurosos, y un 12% rompieron todos los récords históricos de temperatura.

Entre los efectos más visibles de este cambio, se destacan olas de calor sin precedentes, pérdida masiva de glaciares, incendios forestales devastadores e inundaciones mortales. La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, subrayó que “Europa es el continente que más rápido se está calentando”, y alertó que el calentamiento global ya está poniendo en jaque a sus sociedades y economías.

Un verano sofocante y daños multimillonarios

Durante julio de 2024, el sureste europeo sufrió la ola de calor más prolongada de su historia, con 13 días consecutivos de temperaturas extremas que afectaron a más de la mitad de la región. También se batieron récords de estrés térmico, con 66 días de calor extremo y 23 noches tropicales en ciudades que históricamente no enfrentaban estos escenarios.

Pero el calor no fue el único problema. Las tormentas e inundaciones afectaron a más de 413.000 personas, causaron al menos 335 muertes y dejaron un saldo económico de 18.000 millones de euros en daños, según el informe. En septiembre, la tormenta Boris golpeó con fuerza a países como Alemania, Polonia, Hungría, Chequia, Rumanía e Italia. Y en España, las lluvias extremas de octubre dejaron al menos 232 víctimas mortales solo en Valencia, además de millones en pérdidas materiales.

En cuanto a los glaciares, todas las regiones del continente sufrieron pérdidas. Los de Escandinavia y Svalbard registraron sus mayores tasas de deshielo, lo que compromete ecosistemas completos y fuentes clave de agua.

¿Un futuro invivible? El escenario a 2100

Las proyecciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) alertan que si la temperatura global alcanza los 1,5°C de aumento, Europa podría enfrentar hasta 30.000 muertes anuales por calor extremo. Sin embargo, el planeta se encamina hacia los 3°C de calentamiento a fines de siglo, una cifra que para la profesora Friederike Otto, del Imperial College de Londres, representa un escenario devastador: “Basta recordar las inundaciones en España, los incendios en Portugal o las olas de calor del verano pasado para saber lo grave que sería este nivel de calentamiento”.

Adaptación y resiliencia: ¿está Europa preparada?

Pese al panorama alarmante, hay señales de avance. Actualmente, el 51% de las ciudades europeas cuentan con planes de adaptación climática, frente al 26% en 2018. No obstante, la directora general del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas, Florence Rabier, advirtió que los daños a las infraestructuras podrían multiplicarse por diez si no se refuerzan las medidas de resiliencia, en especial ante el riesgo creciente de inundaciones.

“La adaptación ya no es una opción, es una necesidad urgente”, afirmó Rabier. Europa deberá redoblar sus esfuerzos para mitigar el impacto de eventos extremos que, según todos los indicadores, serán más frecuentes, intensos y costosos en los próximos años.

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