3 de julio de 2026

Trump congela millonarios fondos a Harvard por negarse a eliminar programas de diversidad

Mientras el enfrentamiento entre el gobierno federal y las universidades escala, diversos sectores del ámbito académico temen por el precedente que esta medida pueda sentar. Para Obama, la respuesta de Harvard debe marcar el camino: “Ha dado el ejemplo al rechazar los ataques a la libertad académica, mientras reafirma su compromiso con un entorno de respeto, debate y excelencia intelectual”, sostuvo.

La universidad rechazó las exigencias del gobierno federal, que incluían desmantelar sus iniciativas de diversidad y ceder control sobre su autonomía académica.

El gobierno del presidente Donald Trump anunció la congelación de más de 2.200 millones de dólares en subvenciones y contratos federales a la Universidad de Harvard, luego de que la prestigiosa institución educativa se negara a cumplir con una serie de demandas impuestas por la administración republicana.

Entre las condiciones exigidas por el Ejecutivo, se encontraba la eliminación total de los programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI), así como reformas profundas en la estructura de gobierno de la universidad, incluyendo cambios en su liderazgo. Desde la Casa Blanca se advirtió que, en total, cerca de 9.000 millones de dólares en fondos federales podrían estar en riesgo si Harvard no acataba las medidas.

La respuesta desde la universidad fue contundente. El presidente de Harvard, Alan Garber, expresó que la institución no aceptará presiones políticas que atenten contra su independencia: “La universidad no sacrificará su autonomía ni renunciará a sus derechos constitucionales”, afirmó en una carta dirigida a la comunidad educativa.

Garber agregó que ningún gobierno, sin importar su signo político, debería decidir qué se enseña en las universidades privadas, a quién se admite o contrata, ni condicionar los ejes de la investigación académica. Su postura fue respaldada públicamente por el expresidente Barack Obama, quien elogió a Harvard por resistir lo que calificó como “un intento torpe e ilegal de limitar la libertad académica”.

La medida se enmarca en una ofensiva más amplia de la administración Trump contra las universidades consideradas “baluartes del pensamiento progresista”. Desde que asumió su segundo mandato en enero, el mandatario ha criticado duramente a instituciones de elite, acusándolas de promover ideologías de izquierda y de no actuar con firmeza frente a manifestaciones contra la guerra en Gaza.

Como parte de esta campaña, el gobierno ha comenzado a utilizar la retención de fondos federales como herramienta de presión para forzar a las universidades a alinearse con sus criterios. En ese contexto, la Universidad de Columbia ya sufrió la congelación de 400 millones de dólares, aunque recientemente aceptó algunas de las condiciones impuestas por Washington.

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