Unicef advierte de un faltante de hasta 5.000 millones de dólares para atender a niños venezolanos tras los sismos
El doble terremoto registrado en Venezuela ha profundizado una crisis humanitaria que ya golpeaba a los niños y niñas del país antes del desastre. Así lo ha señalado José María Vera, director ejecutivo de Unicef España, quien indicó que cerca de 4 millones de menores requerían asistencia humanitaria antes del sismo, debido a un sistema de salud colapsado, servicios sociales de difícil acceso y problemas de desnutrición.

Vera mencionó que la organización aún no tiene un recuento oficial de fallecidos por edades, aunque anticipó que la cifra aumentará en los próximos días conforme avancen las labores de remoción de escombros y los desaparecidos sean contabilizados como víctimas fatales.
Según sus declaraciones, el número de niños fallecidos o heridos graves podría alcanzar cientos y «probablemente miles». En total, Unicef estima que 680.000 menores se han visto afectados directa o indirectamente por el terremoto.
Agua, salud y apoyo emocional, las principales necesidades El responsable de Unicef España explicó que la etapa de rescate está finalizando y que ahora se debe priorizar la provisión de servicios básicos, un paso habitual en emergencias repentinas de esta magnitud. Entre las urgencias mencionó el acceso a agua potable y saneamiento para evitar brotes de enfermedades, así como el fortalecimiento del sistema sanitario.
Vera confirmó que un segundo avión de la organización llegó al país con 47 toneladas de insumos, incluido material médico para cuidados neonatales y tratamiento de heridas en niños. También subrayó la importancia de asegurar la distribución de alimentos para evitar que la vulnerabilidad previa derive en hambruna.
Además, destacó la atención a la salud mental como un componente esencial de la respuesta. Ante un trauma de esta magnitud, explicó, se requiere intervención psicosocial, espacios seguros que protejan a la infancia, faciliten la reunificación familiar y recuperen, aunque sea de manera provisional, un entorno educativo que devuelva a los niños cierta sensación de normalidad.
Una respuesta humanitaria con recursos insuficientes Vera advirtió que, antes del terremoto, solo se cubría el 35% de las necesidades humanitarias del país por falta de financiamiento, e hizo un llamado a la comunidad internacional para no abandonar la ayuda ayuda una vez superada la fase inicial de la emergencia, ya que la reconstrucción tomará meses.
El director de Unicef España vinculó esta falta de recursos a los recortes ocurridos en 2025, especialmente por parte del gobierno de Estados Unidos, seguidos de reducciones similares en varios países europeos. Según explicó, la caída global de la financiación humanitaria ronda el 40%, una tendencia que ya se observa en crisis como las de Sudán, Palestina o Afganistán.
Vera también citó un estudio publicado en ‘The Lancet’ que estima que más de 5 millones de niños podrían morir antes de 2030 por causas prevenibles si la ayuda humanitaria y la cooperación internacional no recuperan los niveles de financiación de 2024.
El responsable detalló que Unicef mantiene en Venezuela una red de colaboración con instituciones públicas, gobiernos regionales, municipalidades, iglesias y organizaciones civiles, lo que permite maximizar el impacto de la ayuda sobre el terreno.
Consultado sobre el cambio de gobierno en Venezuela a principios de año, Vera afirmó que la relación de la organización con las autoridades no ha variado, ya que su misión se enfoca exclusivamente en el bienestar infantil. Agregó que tampoco se ha observado una mejora significativa en la situación de los menores antes del terremoto, debido a la debilidad de las políticas públicas y la falta de recursos suficientes por parte del Estado.
