7 de julio de 2026

El Vaticano confirma fecha del funeral de Francisco: Una despedida marcada por la humildad y el legado histórico

Mientras Roma se prepara para un funeral multitudinario, el mundo entero despide a un Papa que, desde su sencillez, cambió los paradigmas de lo que significa ser un líder espiritual en el siglo XXI. El 26 de abril no será solo un adiós. Será también un llamado a continuar el legado de quien supo hacer de la ternura y la justicia su forma de ejercer el poder.

El Vaticano confirmó que el funeral del papa Francisco se celebrará el próximo sábado 26 de abril a las 10 de la mañana (hora local), en una ceremonia exequial que reunirá a fieles, líderes mundiales y altos representantes eclesiásticos para despedir al pontífice que marcó un antes y un después en la historia de la Iglesia Católica.

Tras el fallecimiento de Francisco a causa de un derrame cerebral, la conmoción ha sido global. La muerte del primer Papa latinoamericano —y el primero no europeo en más de 1.200 años— movilizó no solo a los católicos, sino a millones de personas que reconocieron en Jorge Mario Bergoglio a un líder espiritual comprometido con la justicia social, la inclusión y la paz.

La Oficina para las Celebraciones Litúrgicas confirmó que la Misa Exequial será presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio. La ceremonia concluirá con los tradicionales ritos de la Última Commendatio y la Valedictio, plegarias solemnes que encomiendan el alma del difunto a Dios y marcan el último adiós antes del entierro.

El camino hacia el último descanso
El cuerpo de Francisco será trasladado este miércoles 23 de abril a las 4 de la mañana, desde la capilla de su residencia en Santa Marta hasta la Basílica Papal de San Pedro, donde será expuesto para la veneración de los fieles. La procesión recorrerá sitios simbólicos del Vaticano: pasará por la plaza Santa Marta, la Plaza de los Protomártires Romanos, y entrará a San Pedro por su puerta central, a través del Arco de las Campanas.

El ataúd en el que descansa Francisco refleja su estilo: madera forrada en terciopelo rojo, una casulla púrpura, una mitra blanca y un rosario entre las manos. En coherencia con su papado austero y reformador, el pontífice dispuso eliminar los tradicionales tres ataúdes de ciprés, plomo y roble, así como también el báculo papal durante su exposición al público.

Un día antes del funeral, el féretro será sellado con un pergamino que resumirá los principales hitos de su pontificado y las monedas oficiales acuñadas durante su papado. Finalmente, el Papa será sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, frente a la Virgen Salus Populi Romani, a quien veneró intensamente y visitó antes y después de cada viaje apostólico.

Un funeral sencillo para un Papa extraordinario
El último adiós a Francisco estará impregnado de los valores que definieron su vida: humildad, cercanía con los marginados y una fe profundamente comprometida con el presente. Su decisión de suprimir símbolos de poder incluso en la muerte es coherente con el mensaje que predicó durante más de una década: una Iglesia pobre para los pobres, abierta al diálogo y al cambio.

Pero la despedida de Francisco no es solo un rito de cierre. Es también el inicio de una nueva etapa, con interrogantes profundos sobre el rumbo que tomará la Iglesia. En un contexto global agitado, la figura de Francisco fue un faro moral en medio de crisis migratorias, conflictos armados y desigualdades sociales crecientes.

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