El oficialismo acelera en Diputados reformas para atraer inversiones y regular la influencia empresarial en la política
Ambos proyectos representan una nueva etapa en la agenda legislativa del oficialismo y reflejan dos objetivos centrales de la administración libertaria: profundizar la apertura hacia el capital privado y redefinir las reglas de interacción entre el sector empresarial y el Estado.

La Cámara de Diputados iniciará este miércoles el tratamiento de dos iniciativas que forman parte de la estrategia económica e institucional del gobierno de Javier Milei.
Por un lado, el proyecto que amplía los beneficios para grandes inversiones mediante un esquema conocido como «Súper RIGI»; por otro, una propuesta destinada a regular y transparentar la actividad de los grupos de interés que buscan influir en las decisiones públicas.
La primera discusión girará en torno a la creación de un régimen de transparencia para la gestión de intereses, una iniciativa que busca institucionalizar una práctica históricamente presente en la política y la actividad económica, pero que hasta ahora operaba en gran medida sin regulación específica. La propuesta apunta a que las reuniones entre empresarios, consultores, estudios jurídicos, cámaras sectoriales y funcionarios públicos queden registradas y sean accesibles para la ciudadanía.
El proyecto contempla la creación de un registro público de gestores de intereses, donde deberán inscribirse quienes realicen actividades de representación ante organismos del Estado. Además, se establecerán obligaciones tanto para los lobistas como para los funcionarios, quienes deberán informar los encuentros mantenidos, los temas tratados y los sectores representados.
Desde el Gobierno sostienen que la iniciativa busca aportar transparencia a un vínculo que existe en todas las democracias modernas, mientras que sectores críticos advierten que la discusión de fondo estará centrada en determinar si la regulación fortalece los mecanismos de control o si termina otorgando legitimidad formal a prácticas de presión que históricamente han sido cuestionadas por su influencia sobre las decisiones públicas.
Más tarde, la atención se trasladará al debate sobre el denominado «Súper RIGI», una ampliación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones aprobado junto con la Ley Bases. La nueva propuesta busca extender beneficios extraordinarios a sectores considerados estratégicos para el desarrollo económico y tecnológico del país.
La iniciativa está orientada a captar proyectos vinculados a minerales críticos, energías renovables, inteligencia artificial, semiconductores, electromovilidad y tecnología nuclear, áreas que el Gobierno considera fundamentales para posicionar a Argentina dentro de las nuevas cadenas globales de valor.
El esquema ofrece un amplio paquete de incentivos fiscales, aduaneros y cambiarios durante tres décadas para inversiones superiores a los mil millones de dólares. La apuesta oficial es generar condiciones de previsibilidad que permitan atraer capitales de largo plazo en sectores donde la competencia internacional por inversiones es cada vez más intensa.
Sin embargo, el proyecto también reabre un debate que ya estuvo presente durante la discusión de la Ley Bases: hasta qué punto los beneficios otorgados a grandes grupos económicos pueden traducirse en desarrollo productivo, generación de empleo y transferencia tecnológica para la economía local. Mientras el oficialismo sostiene que la estabilidad jurídica es una condición indispensable para atraer inversiones de gran escala, sectores opositores plantean interrogantes sobre el costo fiscal del régimen y los mecanismos de control sobre los compromisos asumidos por las empresas beneficiarias.
Con ambos proyectos, el Gobierno busca consolidar un modelo económico basado en la atracción de inversiones privadas y en una menor intervención estatal.
El desafío político será construir los consensos necesarios para avanzar en el Congreso y, al mismo tiempo, responder a las críticas sobre el impacto que estas medidas podrían tener en la distribución de recursos y en la relación entre el poder económico y el Estado.
