3 de junio de 2026

Villarruel marca distancia de la Casa Rosada y suma un nuevo gesto en medio de la polémica judicial

La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a enviar una señal de autonomía política respecto del Gobierno nacional al reunirse con la jueza María Verónica Michelli, cuya candidatura para ocupar un cargo en la Justicia federal quedó envuelta en una fuerte controversia tras el intento de la Casa Rosada de frenar su designación.

Aunque desde el entorno de la titular del Senado intentaron presentar el encuentro como parte de una agenda institucional habitual, el gesto adquiere un peso político particular por el contexto en el que se produce.

La reunión ocurre en momentos en que el oficialismo atraviesa tensiones internas por la decisión del Poder Ejecutivo de retirar el respaldo a una candidata que ya había avanzado en el proceso parlamentario con el apoyo de senadores libertarios y aliados.

La situación volvió a poner de manifiesto las diferencias que desde hace meses se observan entre Villarruel y algunos sectores del círculo más cercano al presidente Javier Milei. Si bien la vicepresidenta evitó pronunciarse públicamente sobre el conflicto, su decisión de recibir a Michelli fue interpretada en ámbitos políticos como una ratificación de su postura en favor del respeto a los mecanismos institucionales del Senado.

Desde su entorno remarcaron que la vicepresidenta mantiene reuniones con magistrados y candidatos judiciales de manera habitual y sostuvieron que la Cámara Alta debe ejercer plenamente sus atribuciones en los procesos de designación. También recordaron que el pliego de Michelli había obtenido las firmas necesarias para continuar su tratamiento legislativo.

La controversia se desató luego de que el Gobierno solicitara dejar sin efecto la candidatura de la magistrada al trascender su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon, cuyas investigaciones periodísticas han incomodado en más de una ocasión al oficialismo. La decisión abrió un debate sobre los límites entre las diferencias políticas y los criterios utilizados para evaluar postulaciones judiciales.

El caso también generó repercusiones dentro de La Libertad Avanza. La senadora Patricia Bullrich expresó públicamente su desacuerdo con el retiro del pliego y defendió la necesidad de respetar los procedimientos institucionales una vez iniciado el trámite parlamentario. Su postura incluso derivó en la presentación de una renuncia que finalmente fue desestimada por el presidente.

En este escenario, la reunión entre Villarruel y Michelli trasciende el carácter protocolar que le atribuyen sus colaboradores. El encuentro se convierte en un nuevo capítulo de una disputa silenciosa dentro del oficialismo, donde comienzan a emerger diferencias sobre la relación entre el poder político, la Justicia y el funcionamiento de las instituciones.

Más allá del desenlace del pliego, el episodio vuelve a exhibir las distintas miradas que conviven en el espacio gobernante y las dificultades para mantener una estrategia unificada frente a temas de alta sensibilidad política.

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