La estrategia de Spagnuolo en la causa ANDIS: designó perito, pero evitó aportar su voz para el cotejo judicial
Sin embargo, mientras la defensa aceptó participar del proceso mediante la designación de un perito propio, evitó ofrecer voluntariamente muestras de voz para la comparación forense, uno de los elementos centrales del análisis.

La investigación por presuntas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) ingresó en una etapa clave luego de que la Justicia avanzara con una pericia técnica destinada a determinar la autenticidad de una serie de audios que comprometen al exdirector del organismo, Diego Spagnuolo.
Según consignó la periodista Vanesa Petrillo, la decisión del juez federal Ariel Lijo de ordenar un exhaustivo estudio sobre los registros sonoros refleja la relevancia que han adquirido estos audios dentro del expediente, especialmente después de que la defensa planteara que podrían haber sido manipulados, editados o incluso generados mediante herramientas de inteligencia artificial.
En ese contexto, el ingeniero en informática Marcelo Torok, designado como perito de parte por Spagnuolo, ya aceptó formalmente el cargo y presentó una serie de observaciones técnicas orientadas a cuestionar la validez del material incorporado a la causa. La estrategia defensiva parece concentrarse en poner bajo la lupa la cadena de custodia de los archivos y las condiciones bajo las cuales fueron obtenidos, preservados y difundidos.
Entre los principales planteos figura el pedido de verificar si la evidencia digital mantuvo una trazabilidad ininterrumpida desde su origen hasta su incorporación al expediente. También se solicitó acceder a los metadatos completos de los archivos, una herramienta fundamental para determinar posibles alteraciones, fechas de creación y características técnicas del material.
La defensa fue más allá y reclamó información a Google LLC sobre el contenido alojado en una plataforma digital vinculada a los audios, además de solicitar precisiones sobre el lugar y la fecha en que habrían sido realizadas las grabaciones. El objetivo es reconstruir el contexto de producción del material y evaluar su grado de autenticidad.
Sin embargo, uno de los aspectos más llamativos del proceso es que, pese a cuestionar la atribución de las voces registradas, la defensa no ofreció espontáneamente muestras de voz de Spagnuolo para facilitar la comparación técnica. Esta situación adquiere relevancia porque el propio juez dispuso que el exfuncionario deberá aportar material indubitado para que los especialistas puedan establecer si efectivamente es quien aparece hablando en los audios bajo investigación.
La pericia ordenada por el juzgado buscará responder preguntas decisivas para el futuro del expediente: si los audios son originales o presentan cortes e intervenciones; si fueron modificados mediante programas de edición; si existe evidencia de clonación de voz a través de inteligencia artificial; y si los parámetros acústicos permiten identificar de manera concluyente a Spagnuolo como uno de los interlocutores.
Los registros cuestionados contienen referencias a supuestas irregularidades dentro de la ANDIS, menciones a figuras cercanas al poder político y alusiones a presuntos mecanismos de recaudación irregular. Aunque estos audios no fueron utilizados como fundamento para procesar al exfuncionario, la defensa impulsó su nulidad alegando que se trata de material falso, una discusión que ahora deberá resolverse mediante evidencia científica.
La resolución de Lijo coloca a la tecnología forense en el centro de una causa donde la autenticidad de los audios puede resultar determinante.
El desafío para los peritos será establecer si se trata de grabaciones genuinas o de archivos alterados digitalmente, en un escenario donde el avance de las herramientas de inteligencia artificial vuelve cada vez más compleja la frontera entre prueba legítima y manipulación tecnológica.
