El mercado laboral vuelve a mostrar señales de deterioro: el desempleo llegó al 7,9% y crece la informalidad
Mientras el INDEC informó que el PIB del segundo trimestre aumentó 2% interanual, la medición desestacionalizada mostró una caída de 0,6% respecto del primer trimestre. La combinación de ambos indicadores evidencia que el crecimiento económico no necesariamente se traduce de manera inmediata y uniforme en una mejora de las condiciones laborales.

El mercado de trabajo argentino cerró el segundo trimestre de 2026 con nuevas señales de fragilidad. La tasa de desocupación alcanzó el 7,9%, según los datos difundidos por el INDEC, lo que representa un incremento de 0,1 puntos porcentuales respecto del primer trimestre y de 0,3 puntos frente al mismo período de 2025. Se trata, además, del registro más elevado desde 2021.
Aunque el aumento del desempleo fue moderado en términos trimestrales, la evolución de la estructura laboral introduce un elemento de mayor preocupación: la tasa de empleo llegó al 45%, pero ese crecimiento estuvo acompañado por una expansión del trabajo informal y una reducción del empleo registrado.
En el trimestre, el empleo formal retrocedió 0,2 puntos porcentuales, mientras que el informal avanzó 0,4 puntos. En la comparación interanual, la informalidad aumentó un punto porcentual.
El dato permite observar una diferencia entre cantidad y calidad del empleo. Si bien una mayor proporción de personas aparece ocupada, una parte importante de ese incremento se explica por puestos informales, con menores niveles de estabilidad y protección laboral.
En ese sentido, el mercado de trabajo no muestra solamente un problema de generación de puestos, sino también de las características de las ocupaciones que se están creando.
La situación tampoco es homogénea en todo el país. En los aglomerados del interior, la desocupación y la subocupación demandante registraron incrementos interanuales estadísticamente significativos de 1,3 y 0,9 puntos porcentuales, respectivamente. Allí, las tasas alcanzaron el 7,6% y el 9,1%.
Por regiones, la desocupación alcanzó el 9,7% en la región Pampeana, el 8,2% en el Gran Buenos Aires, el 7% en el Noreste, el 6,3% en la Patagonia, el 5,9% en Cuyo y el 4,3% en el Noroeste. Entre los aglomerados de 500.000 habitantes o más, la tasa llegó al 8,3%, mientras que en los de menor tamaño fue del 6%.
Uno de los aspectos más sensibles aparece entre los jóvenes. Las mujeres de entre 14 y 29 años registraron una desocupación del 17,1%, frente al 15,5% del trimestre anterior. Entre los varones de la misma franja etaria, la tasa se ubicó en 14,1%, una leve baja respecto del 14,6% previo.
La diferencia generacional es marcada. Entre los trabajadores de 30 a 64 años, el desempleo se mantuvo en niveles significativamente menores: 6,1% para las mujeres y 5,5% para los varones.
Los números muestran así un mercado laboral atravesado por una doble dinámica. Por un lado, la ocupación mantiene una tasa relativamente elevada; por otro, el desempleo vuelve a crecer y la expansión del empleo está acompañada por una mayor informalidad.
El desafío, por lo tanto, no se limita a reducir la cantidad de personas sin trabajo, sino también a determinar si la recuperación de la actividad logra traducirse en puestos formales, estables y suficientes para absorber a quienes buscan incorporarse al mercado laboral.
