Crisis en el corazón forestoindustrial de Corrientes: Tapebicuá suspende a 200 trabajadores
La localidad correntina de Gobernador Virasoro enfrenta una de sus peores crisis laborales en años tras el anuncio de Forestadora Tapebicuá S.A., una de las mayores empresas del sector forestoindustrial del país, que suspenderá a más de 200 trabajadores durante tres meses a partir del 1 de junio, abonándoles solo el 20% de sus sueldos.

La medida, que se enmarca en un Proceso Preventivo de Crisis (PPC) presentado ante la Secretaría de Trabajo provincial, podría ser solo el comienzo de una escalada aún mayor de recortes.
La empresa, controlada por el poderoso grupo Celulosa Argentina, justifica la decisión por las condiciones macroeconómicas nacionales: la recesión profunda del sector de la construcción, la caída del consumo interno, la apertura de importaciones y un dólar atrasado que afecta gravemente la competitividad de sus exportaciones. En conjunto, estos factores han provocado una pérdida sostenida de rentabilidad que pone en duda la viabilidad de la planta en su estado actual.
Una señal de alerta para todo el sector
Tapebicuá no es una empresa más: es uno de los 10 aserraderos más importantes del país y emplea a más de 500 trabajadores en la región. La decisión de suspender al 40% de su plantilla representa un duro golpe para la economía de Gobernador Virasoro, una ciudad que ha sido históricamente dependiente de la actividad forestoindustrial. La noticia ya ha encendido señales de alarma entre sindicatos, funcionarios locales y empresarios del sector.
Pero el escenario podría empeorar. Trascendió que la empresa analiza avanzar con despidos masivos, con indemnizaciones fraccionadas y pagadas en cuotas, lo que incrementa la incertidumbre entre los trabajadores. En 2023, la misma compañía ya había cerrado su planta de San Charbel en Garruchos, dejando a 70 empleados en la calle.
Entre la modernización y el abandono
En un contexto de fuertes contrastes, Virasoro se convirtió en epicentro de una desigualdad creciente: mientras que figuras como Hugo Sigman inauguraban plantas de última generación —como la central de biomasa San Alonso— y la empresa Acon Timber presentaba el que se considera el aserradero más grande del país, Tapebicuá lucha con maquinaria obsoleta y estructuras productivas anacrónicas, incapaces de sostenerse frente a un mercado cada vez más exigente y globalizado.
Los expertos advierten que la falta de inversión y actualización tecnológica en Tapebicuá ha sido una de las claves de su declive, sumada a una economía paralizada que arrastra al sector forestal en su conjunto. La propia empresa reconoció una caída del 49% en su facturación interanual, con descensos del 29% en la producción de compensados fenólicos y del 17% en madera sólida, en comparación incluso con un período ya recesivo como fue 2024.
Modelo económico en la mira
El impacto en Tapebicuá es un síntoma más de los efectos que está generando el modelo económico impulsado por el presidente Javier Milei, cuya política de ajuste fiscal, apertura comercial sin protección local y recorte de la obra pública ha afectado especialmente a las economías regionales. En este caso, el debilitamiento de la construcción nacional —gran demandante de madera y compensados— y la falta de incentivos a la industria exportadora han sido determinantes.
El futuro de Forestadora Tapebicuá es incierto. La audiencia en la Secretaría de Trabajo será clave no solo para los trabajadores suspendidos, sino también para establecer qué tipo de responsabilidad asumirá el Estado frente al deterioro productivo en las regiones más dependientes del empleo industrial.
Mientras tanto, en Virasoro, crece el temor a que el ajuste no solo deje 200 familias sin ingresos, sino que marque el principio del fin de uno de los principales motores económicos del nordeste argentino. El desafío es claro: o se revierte el rumbo económico, o se profundiza la desindustrialización en nombre de la eficiencia de mercado.
