Dembélé firmó un hat-trick histórico en 32 minutos y aseguró el liderazgo de Francia en el Mundial
Tras haber asegurado su clasificación, el técnico decidió dar descanso a varias de sus figuras más destacadas y conceder minutos a jugadores que hasta ahora habían tenido poca participación en el torneo. Francia, en contraste, optó por alinear a su once de gala, demostrando que su potencial es ampliamente reconocido.

El cierre de la fase de grupos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 enfrentó a Francia y Noruega en un partido que quedó marcado desde el inicio por la estrategia del seleccionador noruego.
Al igual que en jornadas anteriores brillaron estrellas como Olise o Mbappé, esta vez el protagonismo fue para Ousmane Dembélé, y lo hizo con una de las actuacionesaciones más deslumbrantes del campeonato. En apenas 32 minutos, el extremo francés anotó tres goles, logrando el segundo hat-trick más veloz en la historia del Mundial, solo superado por el de Probst con Austria ante Checoslovaquia en 1954. Además, este triplete fue el tercero de la edición, después de los conseguidos por Leo Messi y Jonathan David.
Dembélé ya había marcado ante Irak, pero esta vez elevó su nivel. Demostró ser un futbolista imprevisible, capaz de recortar tanto hacia la derecha como hacia la izquierda, convirtiéndose en una pesadilla para cualquier defensa, ya que no tiene un punto débil claro. Sus tres tantos reflejaron esa versatilidad: los dos primeros llegaron con potentes disparos, mientras que el tercero fue una definición sutil y precisa.
En cuanto al resto de la delantera gala, aunque quedaron algo ensombrecidos por el brillo de Dembélé, estuvieron a un gran nivel. Mbappé estrelló un balón en el palo en el primer minuto, y Olise se movió con inteligencia entre líneas, organizando el juego ofensivo.
La exhibición de Dembélé fue demasiado castigo para el equipo noruego, que presentó una alineación de circunstancias. A pesar de las ausencias de Nusa, Haaland y Sorloth, los escandinavos contaron con jugadores de élite como Strand Larsen y Oscar Bobb. En medio del festival francés, Aasgaard logró un buen gol para los noruegos. Además, Bobb forzó un penalti en la segunda mitad, pero Maignan, experto en detener penas máximas, adivinó la trayectoria y atrapó el balón sin problemas.
Francia cerró el partido con un quinto gol, obra de Doue, que se sumó a la fiesta ofensiva. El encuentro, aunque intrascendente para la clasificación de ambos equipos, tenía un matiz especial para Francia: desde el banquillo, y no en su lugar habitual, estuvo Guy Stephan, fiel asistente, supliendo al legendario Didier Deschamps, quien ausente por el fallecimiento de su madre.
La última vez que Francia ganó los tres partidos de la fase inicial fue en 1998, año en el que, siendo local, levantó su primera Copa del Mundo. Con este nivel de talento, los galos sueñan con repetir la hazaña en Norteamérica.
