Javier Milei encabezó el acto por el aniversario de San Martín
El presidente Javier Milei utilizó este lunes el acto por el 176° aniversario del fallecimiento del general José de San Martín para reforzar los principales ejes de su programa político y económico.

Desde el Monumento al Libertador, en la Plaza San Martín de Retiro, el mandatario presentó la defensa de la libertad como una de las banderas centrales de su gestión y advirtió sobre lo que definió como “enemigos internos y externos”. La ceremonia, que reunió al Gabinete nacional y al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, terminó funcionando así no solo como homenaje histórico, sino también como una nueva plataforma para reivindicar el rumbo del Gobierno.
En su discurso, Milei trazó un paralelismo entre las luchas de San Martín y su propia concepción de la libertad, al cuestionar el crecimiento del Estado y las regulaciones que, según su perspectiva, limitaron durante décadas la actividad económica y las posibilidades individuales. “Por demasiado tiempo la Argentina olvidó la demanda de la libertad”, sostuvo, en una crítica directa a las políticas que antecedieron a su administración.
El Presidente insistió en que resulta políticamente más sencillo para un gobierno intervenir en la economía que desmontar regulaciones y liberar mercados. Desde esa mirada, presentó la desregulación y la reducción del Estado como condiciones necesarias para recuperar el crecimiento. Sin embargo, su planteo vuelve a colocar en el centro del debate la tensión entre libertad económica y las funciones sociales del Estado, particularmente en un contexto en el que los resultados de las reformas son evaluados no solo por sus efectos macroeconómicos, sino también por su impacto cotidiano sobre la población.
Economía, defensa y una nueva batalla política
Milei también vinculó la libertad con la prosperidad económica y sostuvo que una sociedad sin bienestar puede quedar expuesta al avance de gobiernos autoritarios. Por eso, planteó como una de las prioridades de su administración generar estabilidad y crecimiento para que los ciudadanos puedan proyectar sus vidas. En paralelo, reivindicó la denominada “batalla cultural” como una herramienta para instalar su visión sobre la relación entre mercado, prosperidad y libertad.
El mandatario extendió además su discurso al escenario internacional y a la política de defensa. Ante un contexto global que calificó de complejo e incierto, reclamó unas Fuerzas Armadas mejor equipadas y cuestionó décadas de desfinanciamiento y pérdida de capacidades. La protección de las fronteras, las alianzas internacionales y la lucha contra el terrorismo fueron presentadas como desafíos estratégicos para la Argentina.
De este modo, el homenaje a San Martín volvió a ser utilizado como escenario político. La figura del Libertador quedó incorporada al relato con el que Milei busca justificar su programa de reformas, asociando el concepto histórico de libertad con su proyecto de transformación económica, institucional y geopolítica. La disputa, en definitiva, no se limita a la interpretación del pasado: también expresa una batalla por definir qué significa hoy la libertad y cuál debe ser el papel del Estado en la Argentina.
