3 de junio de 2026

Alarma en el mercado laboral: Argentina perdió casi 13 mil empleadores desde la llegada de Milei

Las promesas de dinamismo económico y libertad de mercado no logran ocultar el deterioro silencioso pero persistente. Con casi 13 mil empleadores menos y un mercado laboral golpeado, la pregunta se impone: ¿Cuánto más puede soportar el entramado productivo antes de romperse?

Según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), desde la asunción del presidente Javier Milei hasta enero de 2024, el país perdió 12.986 empleadores. Una cifra que no solo es contundente por su volumen, sino también por lo que implica: una economía que lejos de fortalecerse, se contrae y expulsa.

El golpe más duro se lo llevó el sector de “Servicio de transporte y almacenamiento”, que registró la desaparición de 3.046 empleadores. En términos relativos, representa un retroceso del 7,7% con respecto al total existente al inicio del gobierno libertario. Este dato no es menor: se trata de un sector clave para el funcionamiento logístico y comercial del país, lo que podría tener efectos colaterales sobre el resto de la economía.

La situación se agrava al poner en perspectiva el impacto en el empleo registrado. En el mismo período, se perdieron 187.831 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, lo que significa una caída del 1,91%. La correlación entre el cierre de empleadores y la pérdida de empleo es clara, y expone los límites de una política económica que, hasta ahora, ha favorecido la retracción en lugar de la expansión.

El informe del Centro CEPA, que analizó los datos de la SRT, muestra un patrón preocupante: el ajuste no castiga a los grandes jugadores del mercado, sino a las pequeñas y medianas empresas. El 99,6% de la pérdida de empleadores corresponde a firmas con hasta 500 trabajadores. En contraste, solo 56 grandes empleadores (el 0,4%) dejaron de operar. Es una radiografía fiel del proceso de concentración económica en marcha: cierran los chicos, se sostienen —o fortalecen— los grandes.

En un contexto donde el gobierno insiste con medidas de liberalización extrema, la realidad del mercado laboral parece ofrecer un veredicto anticipado: el shock no reactiva, sino que desmantela. Lejos de la tan prometida «revolución productiva» libertaria, lo que se observa es un paisaje empresarial más chico, más precario y con menos actores.

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