22 de mayo de 2026

Un buzo descubrió nuevas especies de peces en la zona crepuscular del océano

Cientos de metros por debajo de la superficie del océano, en algún lugar entre el oscuro fondo oceánico y las brillantes aguas azules, se encuentra la zona crepuscular.

Es un mundo desconocido, pero en algunas aguas tropicales y subtropicales prosperan los arrecifes de coral. Muy pocos científicos se han aventurado en estos arrecifes profundos, conocidos técnicamente como ecosistemas coralinos mesofóticos, que significan «luz intermedia», y muchos suponían que la falta de luz y las frías temperaturas significaban que pocas especies podían existir allí.

Pero un científico se ha sumergido en las profundidades para demostrar que la vida allí es mucho más de lo que se pensaba.

«Cuando te acercas, es un ecosistema muy colorido», dice Luiz Rocha, ictiólogo brasileño (persona que estudia los peces) y codirector de la iniciativa Hope for Reefs de la Academia de Ciencias de California. «Hay muchos tipos de peces y muchos de ellos son desconocidos».

A pesar de su penumbra, la zona crepuscular alberga peces de una impresionante variedad de colores, como el Cirrhilabrus wakanda.

Rocha, cuyos estudios se centran en la vida oceánica entre los 60 y 152 metros de profundidad, se sintió atraído por los arrecifes de la zona crepuscular por su misterio. «Cada inmersión que hacemos a esas profundidades (lleva a) un nuevo descubrimiento», dice.

Hasta la fecha, ha identificado unas 30 especies nuevas, desde un pez hada púrpura que lleva el nombre de la mítica nación de Wakanda, hasta el Tosanoides aphrodite, un pez de arrecife rosa y amarillo nombrado en honor a la diosa griega del amor. Pero sus exploraciones en las profundidades del mar también han demostrado que estos arrecifes y las especies arcoíris que los habitan están amenazados. Su misión es protegerlos.

Reconocido oficialmente como una nueva especie en 2019, el Cirrhilabrus wakanda, que se encuentra en Zanzíbar y es más conocido como el pez hada vibranium, fue nombrado en honor a la nación ficticia de África Oriental de Wakanda, hogar del superhéroe Black Panther.

Sumergirse

Entrar en la zona crepuscular no es fácil. Aunque se podría llegar a ella con un submarino, sería una forma torpe de estudiar a los peces que entran y salen de las sombras, dice Rocha, comparándolo con el estudio de los pájaros en una selva tropical con un helicóptero.

En cambio, se sumerge, pero cuanto más desciende, más peligroso resulta. El buceo recreativo tiene un límite de 40 metros por razones de seguridad, pero Rocha se sumerge hasta 150 metros. Para ello se requiere una concentración profunda, una intensa formación técnica y una fuerte dosis de valentía.

«Lo que realmente hace que esta investigación sea especial es que solo hay un puñado de científicos en el mundo haciendo esto», dice.

Rocha suele bucear en grupo con dos científicos y un oficial de seguridad. Pasan horas preparando el equipo, asegurándose de que cada parte funciona bien y de que están equipados para hacer frente a las emergencias subacuáticas. Los buzos deben utilizar aparatos de respiración llamados rebreathers, que reciclan el gas exhalado por el buzo, y un gas de respiración especial que contiene helio y que es seguro para las inmersiones profundas.

Rocha y un equipo de buzos se preparan para explorar los arrecifes de la zona crepuscular de las Maldivas durante una expedición reciente.

Bajar solo lleva de 10 a 15 minutos, dependiendo de lo empinado que sea el arrecife, dice Rocha, pero el ascenso puede llevar de cinco a seis horas para permitir que el cuerpo se descomprima.

Todo ese esfuerzo le permite estar entre siete y diez minutos a máxima profundidad, donde él y su equipo buscan peces, recogen muestras de ADN y registran el número de organismos de una zona. Si creen que se encontraron con una nueva especie, suelen atraparla y llevarla a la superficie en una cámara de descompresión para poder estudiar el espécimen de vuelta en el laboratorio.

A pesar de haberlo hecho decenas de veces, Rocha sigue sintiendo un golpe de ansiedad antes de cada inmersión.

Cuanto más profundo llega, más oscura y fría se vuelve el agua, dice. «Pero cuando llegamos, sabemos por qué estamos allí. Cuando ves algo que nadie ha visto antes… es absolutamente increíble».

Fuente: CNN

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