Techint: una contratista de Ternium despidió a 80 trabajadores y crece la tensión con la UOM
El conflicto laboral volvió a encenderse en el cordón industrial de Ramallo y San Nicolás tras el despido masivo de unos 80 trabajadores por parte de DAMLUC Servicios y Mantenimientos SRL, una de las principales empresas contratistas que prestaba servicios dentro de la planta General Savio de Ternium, la siderúrgica del Grupo Techint.

La decisión profundizó el clima de incertidumbre en el sector metalúrgico y reactivó el enfrentamiento con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de San Nicolás, que denunció un intento de avanzar sobre derechos laborales mediante despidos con indemnizaciones reducidas.
Según confirmó el gremio, la mayoría de las cesantías afectó a operarios encuadrados bajo convenio metalúrgico, aunque también alcanzó a personal administrativo y jerárquico. La empresa justificó la medida alegando una fuerte caída en la actividad y problemas financieros derivados de la finalización de su vínculo comercial con Ternium, único cliente de la contratista.
Sin embargo, el eje más sensible del conflicto pasa por el mecanismo legal elegido para ejecutar las desvinculaciones. DAMLUC notificó los despidos bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, figura que contempla cesantías por fuerza mayor o falta de trabajo no atribuible al empleador y habilita el pago de apenas el 50% de la indemnización correspondiente.
La utilización de esa herramienta encendió las alarmas dentro de la UOM, que considera que no existen elementos suficientes para justificar semejante encuadre y advirtió sobre un posible intento de reducir costos laborales a expensas de los trabajadores.
Ante este escenario, el sindicato presentó una denuncia urgente ante el Ministerio de Trabajo bonaerense para exigir la revisión de las cesantías y reclamar que, en caso de concretarse los despidos, se abonen las indemnizaciones completas establecidas por ley.
El episodio vuelve a poner en discusión la situación de las empresas tercerizadas que orbitan alrededor de grandes grupos industriales. La dependencia absoluta de DAMLUC respecto de Ternium dejó expuesta la fragilidad estructural de muchas contratistas, cuya supervivencia queda atada a las decisiones comerciales de una única compañía dominante.
En paralelo, trascendió que Ternium habría decidido retener pagos pendientes que debía realizarle a la firma despedidora. Según versiones vinculadas al conflicto, esos fondos serían destinados a un esquema de reserva supervisado para garantizar el pago de liquidaciones finales e indemnizaciones, buscando evitar un eventual vaciamiento de la empresa contratista.
La crisis no ocurre en un vacío. El sector siderúrgico atraviesa un contexto marcado por desaceleración industrial, caída en la demanda y crecientes tensiones laborales en distintos polos fabriles del país. En ese marco, la decisión de DAMLUC es interpretada por la dirigencia sindical como un síntoma de un problema más profundo: el deterioro del entramado productivo y el avance de modalidades de flexibilización laboral encubiertas bajo argumentos financieros.
Desde la UOM advirtieron que permanecerán en estado de alerta y no descartan medidas gremiales si no aparecen respuestas inmediatas para los trabajadores afectados. Mientras tanto, decenas de familias quedaron atrapadas en una disputa donde confluyen la crisis industrial, la precariedad de las tercerizaciones y la presión empresarial por reducir costos en un escenario económico cada vez más complejo.
