1 de julio de 2026

Tarifazos: Ravier pidió “abrigarse más” y recibió una dura respuesta de Margarita Barrientos

Las declaraciones del flamante vocero presidencial, Adrián Ravier, sobre el aumento de las tarifas energéticas abrieron una nueva controversia en torno al impacto social del ajuste impulsado por el Gobierno nacional.

En su primera aparición pública en el cargo, el funcionario sugirió que, frente al encarecimiento del gas, los ciudadanos deberían modificar sus hábitos de consumo y optar por “abrigarse más” antes que encender la calefacción. Sus palabras generaron un inmediato rechazo y fueron interpretadas por distintos sectores como una muestra de desconexión con la realidad que atraviesan millones de familias.

Una de las respuestas más contundentes llegó de parte de Margarita Barrientos, referente social y fundadora del comedor comunitario Los Piletones, quien calificó las expresiones del funcionario como una falta de sensibilidad frente a las dificultades económicas que enfrentan los sectores más vulnerables.

Para Barrientos, el planteo del vocero minimiza el impacto que tienen los aumentos en servicios esenciales sobre hogares que ya destinan una parte creciente de sus ingresos al pago de tarifas. La dirigente sostuvo que quienes ocupan cargos de poder muchas veces pierden de vista las condiciones reales en las que viven miles de argentinos, especialmente aquellos que dependen de ingresos informales o que se encuentran desempleados.

La polémica se produce en un contexto de fuertes incrementos en las tarifas de electricidad, gas y agua, medidas que el Gobierno justifica como parte de su estrategia para reducir subsidios y avanzar hacia un esquema de precios más cercano a los costos reales de prestación. Sin embargo, el debate excede la cuestión económica y se traslada al terreno político, donde la discusión gira en torno a cómo se distribuyen los costos del ajuste y quiénes están en condiciones de afrontarlos.

Barrientos cuestionó además la idea de reducir el consumo energético como solución universal. Desde su experiencia al frente de comedores y espacios de asistencia social, remarcó que existen sectores para los cuales la calefacción no representa un gasto prescindible sino una necesidad básica, especialmente cuando se trata de niños, adultos mayores y personas en situación de vulnerabilidad.

Las declaraciones de Ravier también reavivaron una crítica recurrente hacia el discurso oficial: la dificultad para transmitir medidas de ajuste sin generar percepciones de indiferencia frente a las consecuencias sociales. Si bien el Gobierno sostiene que la recomposición tarifaria es necesaria para sanear las cuentas públicas y corregir distorsiones heredadas, expresiones como las del vocero terminan alimentando cuestionamientos sobre la sensibilidad social de quienes impulsan esas políticas.

En paralelo, Barrientos advirtió sobre el deterioro de la situación en los comedores comunitarios. Según explicó, la demanda de asistencia alimentaria continúa creciendo mientras disminuyen las donaciones, una combinación que refleja el impacto de la crisis económica sobre amplios sectores de la población. La referente social aseguró que muchas personas que antes colaboraban con alimentos o recursos hoy dejaron de hacerlo porque también enfrentan dificultades para sostener su economía familiar.

Actualmente, la Fundación Margarita Barrientos asiste a miles de personas diariamente en Villa Soldati, una realidad que, según sostuvo, contrasta con la visión expresada por funcionarios que consideran que el ajuste puede afrontarse únicamente mediante cambios de conducta en el consumo.

La controversia dejó al descubierto una tensión cada vez más visible entre el discurso oficial de ordenamiento económico y las consecuencias concretas que las medidas tienen sobre la vida cotidiana. Más allá de la intención de promover un uso más eficiente de la energía, las palabras de Ravier terminaron instalando un debate más profundo: hasta qué punto las políticas de ajuste contemplan las limitaciones reales de quienes ya se encuentran en una situación de fragilidad económica.

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