1 de julio de 2026

La proveedora argentina de Nike y Adidas pidió concurso preventivo por una deuda superior a $12.000 millones

La empresa textil Amesud, una de las históricas proveedoras de marcas internacionales como Nike y Adidas, ingresó en concurso preventivo de acreedores tras acumular una deuda superior a los 12.000 millones de pesos, reflejando el complejo escenario que atraviesa la industria manufacturera argentina.

La decisión fue avalada por el Juzgado Comercial N°22, que declaró la apertura del concurso bajo la figura de «Gran Concurso». Según la documentación presentada, la compañía registra un pasivo total de $12.156 millones, compuesto principalmente por compromisos comerciales, obligaciones impositivas y previsionales, deudas financieras con entidades bancarias y pasivos laborales derivados de recientes reducciones de personal.

Aunque los activos declarados por la firma superan los $25.000 millones, la conducción de Amesud sostiene que la falta de liquidez y la abrupta caída de la actividad productiva volvieron imposible sostener la operatoria normal de la empresa. En los últimos dos años, la compañía sufrió una contracción cercana al 70% en sus ventas y actualmente trabaja con menos de un tercio de su capacidad instalada.

El caso de Amesud se produce en un contexto de fuerte deterioro para el sector textil nacional. Distintos relevamientos empresariales señalan que gran parte de la maquinaria industrial permanece inactiva y que la utilización de la capacidad productiva se encuentra en niveles históricamente bajos. A ello se suma una marcada caída de la producción, el cierre de cientos de empresas y la pérdida de miles de puestos de trabajo en todo el país.

Desde la compañía atribuyen gran parte de las dificultades al desplome del consumo interno y al aumento de la competencia de productos importados. La flexibilización de mecanismos de compra internacional y la reducción de aranceles favorecieron el ingreso de prendas y artículos textiles a precios considerablemente inferiores a los del mercado local, generando una presión adicional sobre los fabricantes argentinos.

Los números de Amesud reflejan con claridad ese proceso. La firma pasó de emplear cerca de 400 trabajadores a principios de 2024 a poco más de 170 en la actualidad. Asimismo, el volumen de producción descendió de manera sostenida, alejándose de los niveles que alguna vez la posicionaron entre las principales tejedurías del país.

La situación adquiere una dimensión simbólica por la trayectoria de la empresa y de su fundador, Yeal Kim. El empresario llegó desde Corea del Sur en la década de 1970 y, tras años de esfuerzo, logró construir una compañía que se convirtió en referente del sector textil argentino. Sin embargo, el actual escenario económico representa uno de los desafíos más complejos de su historia, incluso comparable con la crisis que llevó a Amesud a un concurso preventivo a fines de los años noventa.

En el marco del proceso judicial, los acreedores tendrán plazo hasta septiembre para presentar sus solicitudes de verificación de créditos, mientras que la empresa contará con un período de negociación destinado a alcanzar un acuerdo que le permita evitar una eventual quiebra. El resultado de estas gestiones será determinante no solo para el futuro de Amesud, sino también como indicador de las dificultades que enfrenta una industria que intenta sostenerse entre la caída del mercado interno y la creciente competencia externa.

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