Sophia Vittar de OnlyFans a la política: una candidatura polémica en Tucumán bajo el sello libertario
Conocida como cosplayer y creadora de contenido erótico en plataformas como OnlyFans, Vittar anunció su postulación con una consigna tan disruptiva como ideológica: propone declarar al kirchnerismo “organización terrorista”.

La irrupción de Sophia Vittar como candidata a concejal por La Libertad Avanza en el municipio tucumano de Juan Bautista Alberdi marca un nuevo capítulo en la estrategia mediático-política del espacio libertario, que vuelve a apostar por figuras de fuerte presencia digital y discurso provocador.
“Chicos tengo una noticia importante. Estoy en la lista de concejales en La Libertad Avanza de Tucumán. Ya que me desmonetizaron en X por domar KUKAS, ahora me pagarán un sueldo fijo por domar kirchneristas en la vida real. ¿Me vas a votar?”, escribió en su cuenta de X, donde combina lenguaje de redes, ironía violenta y lealtad explícita al presidente Javier Milei. La publicación generó un fuerte revuelo, dividiendo opiniones entre quienes la celebran como «la nueva Lilia Lemoine» —referente libertaria y diputada nacional— y quienes la consideran una expresión extrema del vaciamiento institucional.
La candidatura se da en el contexto de una situación política tensa en Juan Bautista Alberdi, donde este año no solo se renuevan cuatro bancas nacionales por Tucumán, sino que también habrá comicios municipales anticipados tras la intervención del Ejecutivo provincial, que desplazó al intendente Luis “Pato” Campos. Ese clima de inestabilidad local ofrece un terreno fértil para candidaturas disruptivas, especialmente si vienen acompañadas de alto impacto mediático.
Más allá del fenómeno viral, la postulación de Vittar plantea interrogantes serios sobre los límites entre espectáculo y representación política. En línea con el estilo libertario de politizar desde las redes y canalizar la cultura del meme como forma de intervención pública, su candidatura no se articula desde propuestas institucionales tradicionales sino desde una lógica de confrontación simbólica. Declarar “terrorista” a un movimiento político que gobernó buena parte de los últimos veinte años no es solo una provocación: es una señal del tipo de narrativa que busca instalar un sector del oficialismo más radicalizado.
La figura de Vittar también encarna otra dinámica de época: la de influencers, streamers y personalidades de internet que trasladan su base de seguidores a la arena política, sin necesidad de mediaciones partidarias tradicionales. En ese sentido, su campaña —basada en likes, polémica y confrontación con el kirchnerismo— es una muestra de cómo la política digital ha colonizado el discurso público, desplazando formas convencionales de representación.
El caso de Sophia Vittar obliga a repensar el rol de los partidos políticos y la calidad del debate democrático. ¿Hasta qué punto la popularidad en redes puede suplir la falta de experiencia política? ¿Qué lugar ocupa la provocación como herramienta electoral? ¿Y cuál es el impacto de que una figura pública proponga criminalizar a un adversario político?
En definitiva, lo que está en juego no es solo una banca en un concejo deliberante, sino la forma en que entendemos la política en tiempos de viralización, polarización extrema y espectáculo constante. En esa clave, la candidatura de Vittar no es una excentricidad aislada, sino una expresión coherente del momento libertario y de un país en el que el show y el poder ya no se distinguen con claridad.
