Repartidores cada vez más endeudados: las plataformas ya les prestan casi $1 millón por trabajador
Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la deuda promedio de estos trabajadores ronda los $900.000.

El crecimiento del trabajo en plataformas digitales dejó al descubierto una nueva forma de dependencia económica. Lejos de la promesa de flexibilidad e independencia, miles de repartidores de aplicaciones como Rappi y Pedidos Ya recurren a créditos otorgados por las propias empresas para reparar sus motos, bicicletas o adquirir herramientas indispensables para continuar trabajando.
El fenómeno refleja una realidad que va más allá del financiamiento. Al no contar con ingresos estables ni reunir las condiciones exigidas por el sistema bancario tradicional, gran parte de los repartidores queda excluida del crédito formal y encuentra como única alternativa los préstamos ofrecidos por las plataformas para las que prestan servicios.
En la práctica, el esquema invierte la lógica del empleo tradicional. Mientras en una relación laboral convencional las herramientas de trabajo son responsabilidad del empleador, en la economía de plataformas son los propios trabajadores quienes deben financiar su mantenimiento, muchas veces mediante créditos que luego se descuentan directamente de sus ingresos.
El informe del BCRA muestra además un crecimiento acelerado del endeudamiento. Durante 2024 la cantidad de repartidores que tomó préstamos con las aplicaciones aumentó un 177%, mientras que en 2025 el incremento fue del 122%, acumulando una expansión superior al 500% en apenas dos años.
La mayoría de quienes acceden a estos créditos son jóvenes: siete de cada diez tienen menos de 40 años y dependen del reparto como su principal fuente de ingresos.
El algoritmo también decide quién obtiene un préstamo
Uno de los aspectos más novedosos del informe es la aparición del denominado «colateral digital», un mecanismo mediante el cual las plataformas reemplazan las garantías tradicionales por indicadores de desempeño laboral.
Para acceder al financiamiento, el algoritmo evalúa variables como la antigüedad en la aplicación, la cantidad de entregas realizadas, el porcentaje de pedidos aceptados, la permanencia conectado y las calificaciones otorgadas por los clientes.
En consecuencia, quienes mantienen un mayor nivel de actividad tienen más posibilidades de obtener un crédito. Sin embargo, ese beneficio también implica una mayor presión para sostener el ritmo de trabajo, ya que las cuotas se descuentan automáticamente de los ingresos generados dentro de la plataforma, con un límite de hasta el 30% de la facturación.
Especialistas en mercado laboral advierten que este mecanismo puede convertirse en un círculo difícil de romper: el repartidor necesita trabajar más horas para acceder al préstamo y luego debe aumentar aún más su actividad para poder cancelarlo sin resignar ingresos.
El endeudamiento también alcanza a los comercios
El modelo de financiamiento no se limita a los repartidores. El relevamiento del Banco Central señala que los comercios adheridos a las plataformas también recurren a préstamos para afrontar gastos operativos, como la compra de equipamiento, reparaciones o capital de trabajo.
En promedio, las deudas de los locales gastronómicos con estas empresas ascienden a $6 millones. Aunque las plataformas sostienen que ofrecen condiciones competitivas frente a otras alternativas financieras, no difunden de manera pública el Costo Financiero Total (CFT) de estos créditos.
Actualmente, la tasa de mora entre los repartidores alcanza el 11,7%, un porcentaje que, si bien permanece por debajo del registrado en tarjetas de crédito, se multiplicó por más de cinco en los últimos dos años.
Para los analistas, la expansión de este sistema expone una transformación del vínculo entre plataformas y trabajadores. Ya no se trata únicamente de aplicaciones que intermedian servicios, sino también de empresas que financian la continuidad laboral de quienes generan su negocio, en un contexto donde los ingresos muchas veces apenas alcanzan para cubrir los gastos esenciales y el endeudamiento se convierte en parte del costo de trabajar.
