El gremio de pilotos denuncia que Flybondi operaba como una estafa piramidal y acusa al Gobierno de ser cómplice
Pablo Biró, secretario general de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), lanzó duras acusaciones contra la aerolínea low cost Flybondi, asegurando que su modelo de negocios era “un esquema Ponzi” y que su colapso se debió a un sistema de “saqueo” que habría sido posible por la ausencia de controles estatales.

En diálogo con Futuröck, el dirigente gremial, recientemente reelecto en su cargo, señaló que la suspensión de prácticamente todos los vuelos de la compañía —que ya lleva más de diez días sin operar— es el resultado de una política deliberada.
Según Biró, la aerolínea continuó comercializando pasajes de manera habitual mientras enviaba a sus pilotos a licencia sin goce de sueldo hasta fines de septiembre y acumulaba deudas con sus proveedores.
“Vendían boletos como si nada, y después cancelaban los vuelos sin devolver el dinero. Es una estafa pensada para que los pasajeros no reclamen porque el costo judicial es mayor que el valor del pasaje. Calculan que el 90 por ciento de la gente termina absorbiendo la pérdida”, explicó el gremialista.
Biró también apuntó contra las gestiones de Mauricio Macri y Javier Milei. En el caso del exmandatario, recordó que Flybondi fue el emblema de la llamada “Revolución de los Aviones” y que en su directorio se sentaban figuras cercanas a su gobierno, como Richard Guy Gluzman o Gastón Parisier, del Grupo Big Box. “El mismo banco que manejaba las acciones del Grupo Dietrich estaba vinculado a la aerolínea”, afirmó.
Sobre la actual administración, Biró sostuvo que se desmantelaron los pocos organismos de control que aún funcionaban. “Hoy todo lo que viene de Estados Unidos tiene luz verde para operar como quiera. A Flybondi, si se le hubieran hecho auditorías reales, no habría podido volar ni un año”, aseguró, en referencia a su vinculación con el fondo estadounidense Cartesian.
Finalmente, el secretario general de APLA consideró que el colapso de la aerolínea, aunque grave, evitó una tragedia mayor. “Es un milagro que no haya terminado peor. Que haya quebrado porque no le paga a nadie es una buena noticia, porque estuvimos varias veces al borde de un accidente”, concluyó.
