Sin calefacción en pleno invierno: el Garrahan, símbolo del ajuste que golpea la salud infantil
La denuncia, realizada por profesionales del centro asistencial, advierte que el sector ambulatorio no tiene garantizado el confort térmico para niños y niñas con patologías graves, en un contexto de temperaturas extremas que rozan niveles de alerta.

En medio de la ola polar que castiga al Área Metropolitana de Buenos Aires, una parte del Hospital Garrahan —referente nacional en atención pediátrica— quedó sin calefacción, exponiendo la crudeza del ajuste sobre el sistema de salud.
Norma Lezana, secretaria general de la Asociación de Profesionales y Técnicos del Garrahan, describió la situación como una consecuencia directa del “vaciamiento” que viene denunciando desde el año pasado, profundizado por los recortes de la actual administración. “El Gobierno nos soltó la mano”, disparó, apuntando tanto a la conducción del hospital como a las autoridades nacionales por la falta de respuestas.
La gravedad del problema se potencia por el tipo de pacientes que atiende el Garrahan, muchos de ellos inmunosuprimidos o con enfermedades crónicas, para quienes el frío no es un simple inconveniente sino un riesgo sanitario concreto. Pese a ello, según Lezana, el diálogo con las autoridades permanece roto. “No se puede dialogar con un Gobierno tan violento en su discurso, que no recorre el hospital ni ve los problemas reales”, denunció, tras relatar que en la última audiencia en la Secretaría de Trabajo los funcionarios no se presentaron.
El deterioro edilicio y la falta de mantenimiento, reconocidos incluso en informes oficiales previos, se vuelven más visibles cuando los recursos no alcanzan ni siquiera para garantizar servicios elementales como la calefacción. Mientras tanto, las enfermeras del sector afectado tuvieron que advertir a las familias sobre la situación para proteger mínimamente a los pacientes del impacto del frío.
El caso del Garrahan se convierte así en un símbolo de la tensión que vive el sistema de salud pública, en el marco de un ajuste fiscal que prioriza recortes antes que inversiones básicas. La frustración acumulada derivó en la convocatoria de una posible marcha federal multisectorial a Plaza de Mayo para mediados de julio, como forma de canalizar el descontento y reclamar medidas urgentes que permitan sostener la atención en condiciones dignas.
El Gobierno, mientras tanto, sostiene su discurso de austeridad, pero la realidad cotidiana —niños sin calefacción en pleno invierno— golpea con la contundencia de los datos y exhibe el costo humano de un ajuste que no distingue prioridades ni sensibilidades.
Si querés, puedo profundizar el análisis sobre el impacto presupuestario en el Garrahan u otros hospitales —decime y lo trabajamos juntos.
