15 de mayo de 2026

Crisis salarial en Granja Tres Arroyos: algunos empleados no tienen ni para comprar comida a sus hijos

La combinación de retrasos salariales, conflicto gremial y caída productiva configura un escenario de alta tensión social, donde la incertidumbre laboral empieza a convertirse en el principal factor de preocupación para cientos de familias vinculadas a la empresa.

La situación en la planta de Granja Tres Arroyos ubicada en Coronel Brandsen expone un cuadro de deterioro económico y laboral que ya impacta de lleno en los ingresos de los trabajadores, quienes denuncian el fraccionamiento de salarios, incumplimientos reiterados y una creciente falta de representación gremial.

Según relataron empleados del establecimiento, la empresa comenzó a abonar los sueldos en hasta seis cuotas, un esquema que no solo fragmenta el ingreso mensual sino que además presenta incumplimientos sistemáticos. En las últimas horas, incluso, se habría pagado solo una parte de la tercera cuota prevista, profundizando el malestar en la planta.

“Los compañeros no tienen ni para comprar comida para sus hijos”, señaló Esteban Vallejos, ex referente local de la UATRE en Coronel Brandsen, quien denunció además un escenario de abandono sindical y conflictos internos que lo dejaron fuera de la conducción local.

Más allá del conflicto gremial, el problema de fondo se vincula con el deterioro operativo de la compañía. La firma, propiedad del empresario Joaquín De Grazia, enfrenta una caída en su nivel de actividad y una reducción significativa de la faena, lo que repercute directamente en la cadena de pagos y en la provisión de insumos en varias de sus plantas.

En el caso de Brandsen, los trabajadores advierten que la producción opera por debajo de su capacidad habitual, con ingresos reducidos de alimento para aves y faltantes de insumos básicos. Este escenario alimenta la incertidumbre sobre la continuidad de la actividad y la estabilidad de los puestos laborales.

La conflictividad también se traslada al plano gremial. Vallejos denunció un vacío de representación y acusó a la conducción sindical de no dar respuestas frente a la crisis. “Los trabajadores están a la deriva, nadie sabe cuándo va a cobrar”, afirmó, describiendo un clima de creciente desprotección dentro del establecimiento.

A ello se suma otro factor crítico: la falta de entrega de recibos de sueldo desde hace meses, lo que agrava la opacidad en la relación laboral y limita cualquier tipo de reclamo formal por parte de los empleados.

El caso de Granja Tres Arroyos no se circunscribe únicamente a la planta de Brandsen. El grupo opera múltiples establecimientos en distintas provincias del país, lo que vuelve más relevante el impacto potencial de la crisis en términos de empleo y producción dentro del sector avícola.

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