Macri busca despegarse del desgaste de Milei y reactivar al PRO con discurso propio rumbo a 2027
En un contexto de creciente tensión dentro del espacio opositor que acompaña al gobierno libertario, el ex presidente Mauricio Macri encabezó un acto político en Olivos donde intentó reposicionar al PRO como una fuerza con identidad propia y diferenciarse del oficialismo de Javier Milei, cuyo desgaste político comienza a preocupar incluso a sus aliados más cercanos.

Durante la actividad realizada en el Club Galicia, acompañado por dirigentes bonaerenses y la intendenta de Vicente López, Soledad Martínez, Macri buscó mostrarse como garante de un “cambio responsable”, aunque sin romper definitivamente con el Gobierno nacional.
La estrategia evidencia el delicado equilibrio que atraviesa hoy el PRO: sostener el respaldo a la administración libertaria sin quedar arrastrado por sus crecientes conflictos políticos y judiciales.
“El PRO dice lo que cree y no traiciona lo que piensa”, afirmó el ex mandatario en un mensaje que fue leído como una crítica indirecta al alineamiento automático de algunos sectores con la Casa Rosada. En paralelo, defendió el acompañamiento legislativo que el macrismo brindó al oficialismo desde el inicio de la gestión, aunque aclaró que el partido no está dispuesto a renunciar a su propia agenda política.
Detrás del discurso de “coherencia” y “convicciones”, también asoma una disputa de liderazgo hacia 2027. Macri intenta recuperar centralidad en un escenario donde Milei monopolizó el espacio de la derecha y redujo al PRO a un rol secundario. El problema para el ex presidente es que su intento de reposicionamiento convive con el peso de su propia gestión, que dejó altos niveles de endeudamiento, inflación y caída del poder adquisitivo, factores que facilitaron años después el surgimiento del fenómeno libertario.
El acto en Olivos se desarrolló además en medio de señales de distanciamiento cada vez más visibles entre dirigentes aliados y el núcleo duro libertario. La reciente presión pública de Patricia Bullrich para que Manuel Adorni presente su declaración jurada por las investigaciones judiciales en su contra expuso que incluso sectores cercanos al Gobierno comienzan a tomar recaudos frente al deterioro de la imagen presidencial.
En ese marco, Macri aprovechó para marcar diferencias discursivas sin romper completamente los puentes con el oficialismo. Reivindicó políticas como el equilibrio fiscal y la desregulación económica, pero buscó instalar la idea de que el PRO representa una versión “institucional” del cambio, en contraste con el estilo confrontativo y personalista de Milei.
El ex mandatario también dedicó duras críticas al gobernador bonaerense Axel Kicillof, a quien señaló como símbolo de un modelo estatal que, según sostuvo, no tiene futuro. Sin embargo, el discurso opositor volvió a centrarse más en confrontar con el kirchnerismo que en hacer una autocrítica sobre las limitaciones de la experiencia macrista, cuyos resultados económicos y sociales continúan siendo motivo de cuestionamiento.
A su vez, Macri defendió la necesidad de fortalecer las instituciones y destacó la importancia de avanzar con designaciones judiciales y económicas impulsadas por el oficialismo. Allí volvió a quedar en evidencia una postura ambigua: mientras intenta despegarse del desgaste libertario, el líder del PRO continúa respaldando aspectos centrales del rumbo económico y político del Gobierno.
La gira “Próximo Paso”, con la que Macri busca revitalizar al PRO, aparece así como un intento de reconstrucción política frente a un escenario incierto. El ex presidente procura recuperar protagonismo y presentarse nuevamente como opción de poder, aunque enfrenta el desafío de convencer a una sociedad que todavía asocia su gestión con una etapa de crisis económica y frustración política.
En definitiva, el acto en Olivos mostró a un Macri que busca diferenciarse de Milei sin romper con él, sostener el discurso del cambio pero evitar cargar con el costo del desgaste oficialista. Una estrategia que refleja tanto las tensiones internas de la oposición como las dificultades del PRO para redefinir su identidad en la nueva etapa política argentina.
