La economía repunta 7,7% en abril: Milei celebra con provocación, pero los desafíos siguen vigentes
El dato difundido por el INDEC este lunes encendió el entusiasmo oficial: la actividad económica argentina creció en abril un 7,7% interanual, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE).

Además, la serie desestacionalizada mostró una recuperación del 1,9% respecto de marzo, cortando así la caída que se había registrado en el mes previo.
El presidente Javier Milei no dejó pasar la oportunidad de celebrar el resultado con un mensaje desafiante en redes sociales, apuntando contra la oposición. Sin embargo, detrás de las cifras alentadoras se esconden matices que vale la pena analizar.
Entre los sectores con mayor empuje se destacó la intermediación financiera, con un crecimiento del 28,4%, reflejo del dinamismo del sistema bancario en un contexto de tasas reales positivas y fuerte migración hacia instrumentos financieros. También sobresalió la construcción, con un 17,1%, impulsada en parte por obras privadas y cierta recomposición de proyectos paralizados en 2024.
El comercio mayorista y minorista, junto con reparaciones, mostró un salto del 15,6%, lo que puede leerse como un rebote tras un año de fuerte contracción en el consumo, aunque sin garantías de sostenibilidad en el mediano plazo. La industria manufacturera (7,6%) también aportó al avance, favorecida por la normalización de cadenas de suministro y la demanda de bienes intermedios.
Pese al crecimiento generalizado —doce de los dieciséis sectores relevados presentaron variaciones positivas—, persisten señales de debilidad en sectores estratégicos. La pesca cayó un 20,2%, arrastrada por dificultades en capturas y exportaciones; el sector de electricidad, gas y agua retrocedió 3,4%, reflejando menor demanda energética o restricciones de inversión; y la administración pública marcó una baja del 0,9%, en línea con la política de recorte del gasto estatal.
El repunte de abril ofrece al Gobierno un argumento potente para reforzar su relato de estabilización macroeconómica, aunque la incógnita es si el rebote se sostendrá sin una recuperación sólida del poder adquisitivo de los hogares. Con inflación aún alta y salarios reales golpeados, el consumo masivo podría volver a resentirse en los próximos meses.
Además, la fuerte suba de la intermediación financiera, que explica buena parte del crecimiento, plantea un interrogante: ¿es un reflejo de expansión genuina o apenas de una economía que se dolariza y busca refugio en instrumentos de corto plazo?
La lectura del presidente Milei, teñida de euforia y mensajes provocadores, contrasta con la visión más cautelosa de varios analistas, que advierten que la recuperación muestra señales heterogéneas y todavía frágiles.
En definitiva, el 7,7% de crecimiento interanual es un dato que sorprende y oxigena la gestión, pero no despeja las dudas sobre la consistencia del modelo de ajuste en marcha ni sobre su capacidad de generar prosperidad sostenida para la sociedad.
Si querés, podemos profundizar en las perspectivas para el segundo semestre sector por sector —avísame y lo desarrollamos.
