22 de junio de 2026

Las acciones de YPF se hunden 5,6% tras fallo en EE.UU. y agravan la tensión financiera

Este paquete accionario, adquirido al grupo español Repsol durante el gobierno de Cristina Kirchner, permanece hoy bajo control estatal y representa la llave del manejo estratégico de la empresa.

El derrumbe de las acciones de YPF en Wall Street —con una baja del 5,6%— reflejó el cimbronazo que provocó el fallo adverso de la jueza Loretta Preska, del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, que ordenó al Estado argentino transferir el 51% de las acciones de la petrolera a los beneficiarios de la demanda por la expropiación realizada en 2012.

La magnitud del impacto quedó expuesta en la jornada bursátil: los títulos de YPF llegaron a desplomarse más de 8% en la rueda, y también registraron pérdidas cercanas al 5% en el mercado porteño, confirmando el efecto dominó que puede tener la judicialización de un activo clave para el Estado.

El contraste con el resto del mundo es elocuente: mientras las bolsas globales —lideradas por Wall Street— tocaban máximos históricos impulsadas por avances en las negociaciones comerciales entre EE.UU. y sus principales socios, y Canadá anunciaba una flexibilización de impuestos digitales en línea con las demandas de Washington, los activos argentinos volvían a ser castigados por la inseguridad jurídica y el fantasma de litigios multimillonarios.

Este nuevo golpe para la petrolera se produce en un escenario interno complejo. El Gobierno ya enfrenta advertencias del banco JP Morgan, que recomendó a sus clientes salir del carry trade ante el riesgo cambiario y la cercanía de las elecciones, y ve amenazada la acumulación de reservas como sostén de su política económica. En paralelo, se prepara un nuevo incremento de retenciones al agro que podría desalentar la liquidación de divisas tras la cosecha gruesa, obligando a poner aún más fichas en la producción de Vaca Muerta para compensar el flujo de dólares durante la segunda mitad del año.

El revés judicial, que pone en duda el control estatal de YPF, podría no solo limitar la capacidad del país para captar inversiones en su sector energético —clave para su balanza comercial—, sino también sumar inestabilidad política al ser un símbolo de la “soberanía energética” defendida en el discurso oficial. Con un mercado internacional cada vez más reticente a convalidar riesgos argentinos, la caída de las acciones de YPF expone una vez más que la combinación de litigios, incertidumbre política y controles cambiarios sigue siendo una receta letal para el valor de los activos nacionales.

Si querés, puedo ampliar el análisis de las implicancias legales del fallo de Preska o su impacto en la estrategia de desarrollo de Vaca Muerta —decime y lo profundizamos.

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