Salarios en baja: el propio Gobierno reconoce que los trabajadores seguirán perdiendo poder adquisitivo en 2025
Mientras los precios corren y los salarios marchan en cámara lenta, la política económica parece tener un único norte: ajustar por el lado más débil. El bolsillo de los trabajadores vuelve a ser el fusible elegido.

El ajuste sobre los salarios ya no necesita intermediarios que lo denuncien: lo admite el propio Gobierno. Según un informe oficial de la Secretaría de Trabajo de la Nación, casi el 70% de las paritarias firmadas en lo que va de 2025 quedaron por debajo de la inflación acumulada. En otras palabras, los trabajadores continúan perdiendo frente a los precios, y el Estado no solo lo reconoce, sino que lo impulsa como política económica.
De los 23 convenios colectivos firmados hasta ahora, 15 se homologaron con aumentos inferiores al índice de inflación proyectado para el primer trimestre del año. Una continuidad preocupante si se considera que, en 2024, ningún sindicato logró ganarle a la inflación y apenas unos pocos consiguieron empatarle gracias a cláusulas gatillo.
En paralelo, la única negociación de peso que sigue pendiente es la de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), sin acuerdo tras el final de la conciliación obligatoria esta semana. La falta de resolución podría anticipar nuevas tensiones sindicales.
Pero quizás el dato más revelador sea otro: la mitad de los gremios que lograron cerrar paritarias acordaron ajustes mensuales por debajo del 2%. Un ejemplo paradigmático es el sindicato de Camioneros, que firmó un incremento trimestral no acumulativo del 3,2%, repartido en cuotas de 1,2% en marzo, 1% en abril y 1% en mayo, muy lejos del ritmo real de la inflación.
Una política salarial diseñada para perder
Lo más inquietante no es solo el deterioro del poder adquisitivo, sino que la pérdida parece formar parte del diseño oficial. Desde hace meses, la Secretaría de Trabajo, en coordinación con el Ministerio de Economía, aplica una política de techo salarial: no se homologan acuerdos que superen la inflación, bajo el argumento de evitar una espiral de costos en un contexto recesivo.
Esta estrategia ya generó un fuerte rechazo del movimiento sindical. “No puede haber precios libres y salarios pisados”, advirtió Héctor Daer, secretario general de la CGT. El reclamo no es menor: los gremios insisten en la necesidad de paritarias libres y en la homologación automática de los convenios, en línea con los principios básicos de la negociación colectiva.
Las consecuencias son visibles. Según la consultora C-P, desde enero los aumentos pactados en paritarias mensuales vienen sistemáticamente por debajo de la inflación, que ya proyecta una inercia superior al 2,5%. Los sindicatos, en cambio, logran apenas entre 1% y 1,5% por mes. A la pérdida de 2024 se le suma, entonces, un 2025 en negativo.
Un escenario que anticipa conflictos
El panorama para abril no es alentador: se prevé la renegociación del 60% de las paritarias del país, en un contexto donde la inflación amenaza con acelerarse y el Gobierno se mantiene firme en su postura de contención salarial, siguiendo la lógica marcada por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los gremios se preparan para una etapa de mayor conflictividad. La falta de recuperación del poder adquisitivo no solo genera malestar, sino que también profundiza la desigualdad y precariza aún más las condiciones de vida de millones de familias trabajadoras.
