Paty activó casi 200 despidos y quiere pagarles el 50% de las indemnizaciones
Este caso refleja la fragilidad de las economías regionales ante la volatilidad de los costos de producción y la retracción del mercado, planteando un serio interrogante sobre la sustentabilidad de uno de los emblemas de la industria frigorífica nacional.

La decisión de Frigorífico Pico de desvincular a casi 200 trabajadores bajo el Artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo marca un punto de inflexión crítico para la industria cárnica en La Pampa.
Esta medida, que busca reducir las indemnizaciones al 50 por ciento alegando fuerza mayor, no es un hecho aislado sino la consecuencia de una erosión financiera profunda y un cambio drástico en las condiciones macroeconómicas del sector.
El escenario actual de la empresa, conducida por la familia Lowenstein, revela una parálisis operativa alarmante. La faena diaria se desplomó de 600 a apenas 50 vacunos, resultado de una combinación de factores que incluyen la quita de subsidios energéticos, la devaluación y una caída histórica en el consumo interno. A esto se suma el debilitamiento de la demanda en mercados externos clave como China, lo que ha dejado a la firma sin margen de maniobra tras el vencimiento de su procedimiento preventivo de crisis.
Desde una perspectiva analítica, la vulnerabilidad de la empresa queda expuesta en sus compromisos financieros. Con una deuda estimada en 30 mil millones de pesos y más de mil cheques rechazados, la viabilidad del frigorífico parece depender de una posible adquisición por parte de grupos concentrados, como el Consorcio ABC. Mientras tanto, el impacto social en localidades como General Pico, Trenel y Arata es inmediato, afectando a empleados con más de 15 años de antigüedad que enfrentan un mercado laboral con escasas oportunidades de reinserción.
La estrategia legal de la compañía de apelar a la falta de trabajo no imputable al empleador para mitigar costos de salida genera un conflicto directo con el gremio y las autoridades laborales.
