«Quienes avalen la reforma laboral estarán firmando su propia sentencia de muerte»
“Esta es una norma que aumentará rápidamente la tensión y el conflicto social. El acuartelamiento de la Policía en Santa Fe es un ejemplo y el escenario será aún peor”, advirtió Rodolfo Aguiar.

La movilización del Frente de Sindicatos Unidos en Rosario y el anuncio de un paro nacional de ATE para el 11 de febrero exponen una fractura profunda entre la agenda legislativa del Gobierno nacional y los intereses territoriales de las provincias.
El conflicto no solo se centra en la pérdida de derechos adquiridos, sino en una arquitectura fiscal que, según los gremios, desfinancia directamente a las administraciones provinciales para favorecer a los sectores más concentrados de la economía.
El análisis técnico de la reforma revela un impacto asimétrico en la distribución de recursos. La reducción de alícuotas en el impuesto a las ganancias para grandes corporaciones implicaría una pérdida de recaudación de 1,9 billones de pesos anuales.
De este total, el peso recae mayoritariamente sobre las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que dejarían de percibir 1,12 billones de pesos. Esta dinámica coloca a los gobernadores en una encrucijada política: avalar una norma que debilita sus arcas públicas o confrontar con el Ejecutivo nacional para proteger la autonomía de sus territorios.
Rodolfo Aguiar, titular de ATE Nacional, señaló esta situación como una sentencia política para los mandatarios que respalden el proyecto. Desde la perspectiva sindical, la reforma no busca una modernización laboral, sino un debilitamiento institucional de las organizaciones gremiales para reducir el poder de negociación salarial.
La advertencia sobre el aumento de la tensión social, ejemplificada con conflictos en fuerzas de seguridad provinciales, sugiere que la aprobación de la ley podría inaugurar un ciclo de alta conflictividad en las calles.
El escenario legislativo en el Senado se presenta entonces como una disputa de poder donde la defensa del voto popular y la sostenibilidad financiera de las provincias son los ejes centrales.
La movilización masiva al Congreso busca presionar a los senadores para que actúen como representantes de los intereses federales frente a un proyecto que, en términos del Frente de Sindicatos Unidos, ataca las bases del sistema de protección del trabajo en Argentina.
