Espert reapareció y presentó una extensa defensa ante la Justicia por los USD 200.000
José Luis Espert volvió al centro de la escena con un escrito de 65 páginas presentado ante el juez federal de San Isidro Lino Mirabelli, en el marco de la investigación por presunto lavado de activos relacionada con una transferencia de USD 200.000 que recibió en 2020 desde una cuenta vinculada a Federico “Fred” Machado.

El exdiputado de La Libertad Avanza rechazó la imputación y sostuvo que el dinero correspondió a un contrato de consultoría celebrado con la firma Minas del Pueblo. Con ese argumento, pidió su sobreseimiento o, en forma subsidiaria, la falta de mérito.
Su estrategia defensiva busca trasladar el eje de la discusión desde las sospechas sobre el origen de los fondos hacia la ausencia —según su planteo— de pruebas concretas que acrediten tanto su carácter ilícito como una intención deliberada de ocultamiento.
Espert sostuvo que respondió “punto por punto” a las acusaciones y que el expediente contiene documentación, correos electrónicos, testimonios y certificaciones que respaldarían la existencia del vínculo contractual. También cuestionó que se dé por probado el origen ilícito de los fondos: afirmó que ninguna sentencia habría establecido que esa transferencia específica proviniera de un delito y remarcó que la propia acusación utiliza el término “presuntamente”. Desde esa perspectiva, intenta poner en duda uno de los elementos centrales de cualquier investigación por lavado: la necesidad de acreditar que el dinero tuvo previamente un origen delictivo.
El economista también rechazó que sus vínculos con Machado permitan concluir que conocía una eventual actividad ilícita. Argumentó que en 2019 y 2020, según su versión, no existían alertas oficiales o investigaciones que permitieran conocer la situación que posteriormente quedó expuesta sobre el empresario.
Ese argumento, sin embargo, constituye uno de los puntos que deberá ser evaluado judicialmente: no alcanza con determinar cuándo aparecieron las denuncias o investigaciones contra Machado, sino también establecer qué información podía conocer Espert al momento de recibir los fondos y qué grado de diligencia podía exigírsele frente a esa operación.
“Todo lo hice a mi nombre”: el núcleo de su argumento
Otro de los pilares de la defensa es que las operaciones posteriores al ingreso del dinero no tuvieron, según Espert, características propias de una maniobra destinada a ocultar fondos. Señaló que realizó transferencias y retiros personalmente, compró vehículos con documentación respaldatoria y concretó una inversión inmobiliaria mediante un fideicomiso. También afirmó que la sociedad Varianza S.A. estaba declarada y que las cuestiones tributarias fueron posteriormente regularizadas mediante declaraciones rectificativas y el pago de los impuestos correspondientes.
El razonamiento de Espert apunta así a cuestionar la lógica misma de la acusación: sostiene que sería difícil hablar de ocultamiento cuando las operaciones fueron realizadas a su nombre y dejaron registros bancarios, comerciales, societarios e impositivos. Incluso planteó que no existiría un beneficiario identificable de una eventual maniobra de lavado, ya que —según afirmó— el dinero nunca regresó a Machado ni fue utilizado para beneficiar a terceros ocultos.
La Justicia deberá determinar ahora si esos argumentos resultan suficientes para desactivar las sospechas o si, por el contrario, existen elementos que permitan sostener la hipótesis investigada.
La presentación de Espert constituye, por lo pronto, una ofensiva defensiva de alto contenido político y jurídico: busca instalar que el caso se sostiene más en inferencias que en pruebas y reclama que la investigación avance sobre hechos verificables. El exdiputado cerró su escrito con una frase que sintetiza su estrategia: “No pido que me crean. Solo que me lean”.
