Havanna entra en terreno negativo: perdió $747 millones y el consumo vuelve a mostrar su costo sobre las empresas
El balance de Havanna funciona así como otro indicador del impacto del ajuste sobre el consumo: cuando los hogares recortan gastos, incluso las marcas consolidadas deben elegir entre aumentar precios y perder ventas o resignar rentabilidad para intentar sostener la demanda.

El balance de Havanna para el segundo trimestre de 2026 expone con claridad una de las principales tensiones de la economía argentina: aun cuando una empresa logra sostener parte de sus ventas, la pérdida de poder adquisitivo y la presión de los costos pueden terminar deteriorando fuertemente su rentabilidad.
Entre abril y junio, la compañía registró una pérdida neta de $747 millones, frente a una ganancia de $1.044 millones en igual período de 2025. Además, sus ventas totales se contrajeron 9,7% en términos reales y el volumen de su principal línea de productos cayó 3,1%.
El resultado adquiere una dimensión adicional porque se produce meses después de que Damián Pozzoli, uno de los principales accionistas de la firma, expresara públicamente su respaldo al rumbo económico del gobierno de Javier Milei.
Menos poder de compra, más presión sobre los márgenes
Según los estados contables presentados ante la Comisión Nacional de Valores, Havanna facturó $32.288 millones durante el segundo trimestre, aunque el monto representó una caída real del 9,7% interanual. La propia empresa reconoció que enfrenta una demanda más débil y explicó que decidió moderar el traslado de sus mayores costos a los precios para intentar sostener el consumo. La estrategia puede contener la caída de las ventas, pero también reduce el margen disponible para absorber aumentos de costos. El problema queda expuesto en el resultado final: en apenas un año, la compañía pasó de obtener ganancias a cerrar el trimestre con pérdidas.
El retroceso también alcanzó al núcleo del negocio. Alfajores, galletitas y Havannets, que representan más de dos tercios de la facturación anual de la empresa, registraron ventas por 944.635 kilos entre abril y junio, contra 974.454 kilos un año antes. La baja fue del 3,1%, mientras que la facturación real de esa categoría descendió de $22.781 millones a $21.673 millones.
Vender más no garantiza ganar más
El acumulado del primer semestre muestra una situación menos negativa, aunque tampoco permite ocultar el deterioro. Havanna comercializó 2,528 millones de kilos de sus principales productos, un 5,2% más que en el mismo período de 2025. Sin embargo, la facturación acumulada cayó 3,4% en términos reales, hasta $87.198 millones, y la ganancia neta retrocedió 15,8%, a $7.841 millones.
La explicación de la compañía incluye factores estacionales, como el calendario de Pascuas, y una expectativa de mayor participación de las exportaciones durante la segunda mitad del año. Pero el dato estructural es otro: el mercado interno ya no garantiza que un mayor volumen se traduzca automáticamente en mayores ingresos y rentabilidad. La política de contener precios para evitar una caída todavía mayor de la demanda puede ayudar a preservar clientes, pero deja a la empresa atrapada entre consumidores con menor capacidad de compra y costos que siguen presionando sobre sus márgenes.
