11 de mayo de 2026

Newsan avanza con despidos y suspensiones masivas en Buenos Aires

El ajuste se produce en la antesala del debate parlamentario por la reforma laboral, un contexto que incrementa la incertidumbre en el sector industrial. De los 150 trabajadores permanentes que se desempeñan en las dos plantas de Newsan-Siam en Buenos Aires, cerca de la mitad permanece suspendida y sin fecha de reincorporación, mientras crece el temor a una nueva ola de despidos a partir de marzo.

La empresa multisectorial Newsan-Siam profundizó su ajuste en las plantas bonaerenses con el despido de 45 operarios y la suspensión de otros 70 trabajadores, una medida que impacta directamente en las fábricas de Monte Chingolo y Avellaneda.

Aunque la compañía atribuye la decisión a una caída en las ventas y a un exceso de stock, los trabajadores y el gremio metalúrgico denuncian una estrategia especulativa vinculada al debate por la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional.

Según relataron los empleados afectados, las desvinculaciones se concretaron mediante la no renovación de contratos a plazo fijo, modalidad que fue calificada como “despidos encubiertos”. En total, la medida alcanzó a unos 30 operarios de Monte Chingolo y 15 de Avellaneda, todos con un año o más de antigüedad, lo que —según sostienen— los habilitaba a pasar a planta permanente.

Frente al conflicto, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Avellaneda logró un acuerdo transitorio con la empresa para garantizar la continuidad laboral durante febrero. Sin embargo, el escenario a partir de marzo sigue siendo incierto. Directivos de Siam anticiparon que, una vez vencido ese período, podrían avanzar con nuevas desvinculaciones, lo que mantiene en alerta a la totalidad del personal.

Desde el sector laboral cuestionan el diagnóstico de crisis presentado por la empresa. Un informe de Moody’s Local, publicado en septiembre de 2025, señaló que Newsan posee una posición competitiva sólida en el mercado argentino, con bajos niveles de endeudamiento tanto a corto como a largo plazo. Para los trabajadores, estos datos refuerzan la idea de que la firma no atraviesa una situación financiera crítica que justifique el ajuste.

El conflicto se arrastra desde octubre del año pasado, cuando comenzaron las suspensiones rotativas de una semana por mes. Tras el receso de vacaciones de enero, varios empleados denunciaron que, al intentar retomar sus tareas, no se les permitió el ingreso a las plantas. La empresa sostuvo que enfrenta un excedente de producción, especialmente de motos, equivalente a seis meses sin vender.

La situación genera una fuerte preocupación social entre los trabajadores afectados. Muchos de ellos padecen problemas de salud derivados de años de tareas metalúrgicas, tienen familias a cargo y, en algunos casos, hijos con discapacidades cuyos tratamientos dependen de la obra social vinculada al empleo. La eventual pérdida del trabajo implica no solo la caída de ingresos, sino también la pérdida de cobertura médica.

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