17 de mayo de 2026

La inflación en CABA moderó su ritmo en abril, el transporte y servicios siguen presionando el costo de vida

La baja mensual no necesariamente se traduce en una mejora perceptible para gran parte de la población. Con salarios que aún corren detrás del aumento acumulado de precios y con servicios esenciales absorbiendo una mayor porción de los ingresos, el desafío para el Gobierno sigue siendo consolidar una desaceleración sostenida sin profundizar el deterioro del consumo y las condiciones sociales.

PN: Archivo

La inflación en la Ciudad de Buenos Aires registró en abril una suba del 2,5%, mostrando una leve desaceleración respecto al 3% de marzo. Sin embargo, detrás de la baja mensual persisten fuertes aumentos en sectores sensibles como transporte, alquileres y servicios regulados, que continúan impactando sobre el poder adquisitivo de los hogares.

Según el informe difundido por el Instituto de Estadística y Censos porteño, el índice acumuló un incremento del 11,6% en los primeros cuatro meses del año, mientras que la variación interanual alcanzó el 32,4%, evidenciando que el proceso inflacionario todavía mantiene niveles elevados pese a la moderación registrada en los últimos meses.

El principal motor de las subas volvió a estar vinculado a rubros estructurales de la economía cotidiana. Transporte encabezó los aumentos con un alza del 5,4%, impulsada por nuevas actualizaciones en combustibles, pasajes aéreos y tarifas de colectivos urbanos. El dato refleja cómo los costos de movilidad siguen trasladándose de manera directa al bolsillo de los consumidores y también al resto de la cadena económica.

Otro de los sectores que mantuvo presión sobre el índice fue Vivienda, agua, electricidad y gas, con un incremento del 2,2%. Allí incidieron principalmente los aumentos en alquileres y expensas, en un contexto donde el acceso a la vivienda continúa deteriorándose por encima de la evolución de los salarios. La baja parcial en las tarifas de gas ayudó a moderar el impacto, aunque no alcanzó para revertir la tendencia general.

En alimentos y bebidas, el aumento fue más moderado y se ubicó en 1,4%, aunque algunos productos básicos continuaron mostrando incrementos sostenidos, especialmente lácteos, huevos y panificados. La caída en frutas funcionó como un factor de contención dentro del rubro, evitando una aceleración mayor en uno de los componentes más sensibles para el consumo masivo.

El informe también muestra que los precios regulados —aquellos vinculados a decisiones oficiales o actualizaciones tarifarias— crecieron por encima del promedio general. Combustibles y medicina prepaga volvieron a explicar buena parte de esa dinámica, confirmando que los ajustes pendientes en servicios siguen actuando como un piso para la inflación.

Aunque el dato de abril aparece como una señal de desaceleración, distintos analistas advierten que el alivio todavía resulta frágil y desigual. La inflación núcleo, que excluye factores estacionales y regulados, se mantuvo en niveles elevados, reflejando que la inercia inflacionaria continúa presente en amplios sectores de la economía.

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