15 de mayo de 2026

El consumo no repunta: las pymes comerciales vuelven a caer y se profundiza el desgaste del mercado interno

El informe deja en evidencia una problemática de fondo: la recuperación del comercio minorista continúa atada a una recomposición del poder de compra de los hogares, algo que todavía no aparece en el horizonte inmediato. Mientras tanto, las pymes comerciales enfrentan un escenario donde vender menos y sostener costos más altos se transforma en una combinación cada vez más difícil de soportar.

La crisis del consumo continúa golpeando al comercio minorista y vuelve a encender señales de alarma entre las pequeñas y medianas empresas.

Durante abril, las ventas minoristas pyme registraron una caída interanual del 3,2%, confirmando un escenario de retracción sostenida que ya impacta de lleno en la rentabilidad y en la capacidad de supervivencia de miles de comercios en todo el país.

Los datos surgen del último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que además reflejó un descenso mensual del 1,3% y una contracción acumulada del 3,5% en el primer cuatrimestre de 2026.

El informe expone una tendencia que comienza a consolidarse: el mercado interno permanece debilitado por la pérdida de poder adquisitivo, mientras el consumo de las familias se limita casi exclusivamente a gastos esenciales o compras de necesidad inmediata.

En ese contexto, el comportamiento de los consumidores revela un cambio cada vez más marcado. Las decisiones de compra están atravesadas por la búsqueda permanente de promociones, descuentos y financiamiento en cuotas, una señal directa del deterioro económico que atraviesan amplios sectores de la sociedad.

Del otro lado del mostrador, el panorama tampoco mejora. Los comerciantes enfrentan una estructura de costos cada vez más difícil de sostener, presionada por el aumento de tarifas, servicios, alquileres y gastos operativos. El resultado es un margen de rentabilidad cada vez más estrecho para un sector que históricamente depende de la dinámica del consumo interno.

El relevamiento de CAME mostró además que seis de los siete rubros evaluados terminaron abril en terreno negativo. Los retrocesos más pronunciados se observaron en bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con una caída del 12,3%, reflejando la fuerte postergación de compras vinculadas al equipamiento del hogar. También registraron bajas importantes perfumería, con un descenso del 7,2%, y ferretería y materiales para la construcción, que retrocedieron 4,2%.

La única excepción fue el rubro farmacia, que logró un crecimiento interanual del 6,1%, impulsado por el carácter esencial de los productos vinculados a la salud. El dato confirma que, en el actual escenario económico, los consumidores priorizan gastos indispensables y relegan consumos considerados secundarios.

En paralelo, el comercio electrónico mostró signos de crecimiento. Las ventas online de negocios con local físico aumentaron 8% interanual y tuvieron una leve mejora mensual. Sin embargo, desde la propia entidad empresaria advirtieron que el avance digital no alcanza para compensar la caída generalizada de las ventas presenciales.

De hecho, muchos comercios encontraron en las plataformas online una herramienta para amortiguar parcialmente la baja circulación en los locales, aunque insuficiente para revertir la tendencia contractiva que atraviesa al sector pyme.

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