La inflación de junio descendió al 1,9% aunque persisten presiones sobre el consumo
La inflación de junio se ubicó en el 1,9%, según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), marcando el primer registro por debajo del 2% en el último año. Con este resultado, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumula un incremento del 16,8% en lo que va de 2026, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,5%.

El dato representa el tercer mes consecutivo de desaceleración en el ritmo de aumento de los precios y fortalece la estrategia económica del Gobierno nacional, que interpreta la evolución del indicador como una señal de estabilización macroeconómica.
Sin embargo, el informe revela comportamientos dispares entre los distintos componentes del índice. Los bienes registraron un incremento del 1,4%, mientras que los servicios avanzaron un 2,9%, reflejando que estos últimos continúan mostrando una mayor resistencia a la baja. A su vez, la inflación núcleo —que excluye factores estacionales y regulados— fue del 1,6%, un dato observado de cerca por los analistas por su capacidad para reflejar la tendencia de fondo de los precios.
Entre los rubros con mayores aumentos se destacó Recreación y cultura, con una suba del 4,2%, impulsada principalmente por el encarecimiento de los paquetes turísticos. Le siguieron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un alza del 3,3% asociada a las actualizaciones tarifarias, y Salud, que aumentó un 2,9% por los ajustes en las cuotas de la medicina prepaga. En el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado registró una variación de apenas 0,4%.
Por otra parte, los precios estacionales crecieron un 3,4%, influenciados por el comportamiento de frutas, verduras y la actividad turística, mientras que los precios regulados avanzaron un 2,3% debido a incrementos en electricidad y transporte público.

La cifra nacional estuvo en línea con el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA), que había anticipado una inflación del 1,8% para junio, con incidencia de los costos vinculados a la vivienda, el transporte y la medicina prepaga.
Más allá de la desaceleración estadística, distintos economistas advierten que la percepción de los consumidores continúa condicionada por el elevado nivel de precios acumulado en los últimos años y por la pérdida del poder adquisitivo. En ese contexto, el desafío para los próximos meses será determinar si la reducción del ritmo inflacionario logra traducirse en una mejora sostenida del ingreso real y del consumo de los hogares.
