Golpe arancelario de Washington a Brasil: EE.UU. impone un gravamen del 25%
La administración estadounidense aplicará un arancel del 25% a una amplia gama de productos brasileños a partir del próximo 22 de julio. La medida es el resultado de una investigación de un año que concluyó que Brasil incurrió en conductas «desleales» en el comercio bilateral.

Se trata de una de las primeras acciones arancelarias concretas del presidente Donald Trump tras el fallo de la Corte Suprema que invalidó sus anteriores mecanismos de emergencia para imponer gravámenes. Para reemplazarlos, la Casa Blanca ha recurrido a la vieja Ley de Comercio de 1974.
Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos (USTR), justificó la decisión argumentando que las políticas brasileñas perjudican los intereses de los estadounidenses en áreas como el comercio digital, el acceso al mercado del etanol y la lucha contra la deforestación ilegal.
El secretario de Estado, Marco Rubio, fue más directo en sus críticas. A través de su cuenta en X, acusó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva de no negociar «de buena fe» y de anteponer su «ego» a un acuerdo beneficioso para ambas naciones. «Estos aranceles son el precio de esa actitud», sentenció Rubio.
La respuesta de Brasil no se hizo esperar. Lula da Silva calificó los aranceles de «ilegales» e «impuestos arbitrariamente», y anunció que su gobierno tomará represalias comerciales amparándose en la Ley de Reciprocidad brasileña. Al mismo tiempo, adelantó que acudirá a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para buscar una solución al conflicto.
A pesar de la dureza de la medida, la oficina del USTR aclaró que ciertos productos estratégicos quedarán exentos del gravamen. Entre ellos se encuentran el café, la carne de res, los aguacates, las nueces de Brasil, los aceites de petróleo y las piezas para aeronaves.
La presión podría aumentar hasta el 37,5%
La investigación bajo la Seccióncción 301 que concluyó esta semana no es la única que pesa sobre Brasil. El país también está siendo evaluado en un proceso paralelo del USTR sobre denuncias de trabajo forzoso en sus cadenas de suministro. Se espera que ese dictamen, que se publicará la próxima semana, añada un 12,5% adicional a la carga arancelaria, llevando el total al 37,5%.
El conflicto actual se remonta a las tensiones iniciadas en julio del año pasado, cuando Trump ya había amenazado con un arancel del 50% a Brasil, vinculándolo a violaciones de derechos humanos y al proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro. Aunque esa amenaza se descartó, la nueva investigación mantiene la presión comercial sobre el gigante sudamericano.
Este nuevo capítulo de la guerra arancelaria de Trump se produce tras un período de turbulencias globales. El año pasado, los gravámenes estadounidenses —ya fueran amenazas o medidas concretas— alteraron la economía mundial y pusieron a prueba las alianzas históricas. Sin embargo, el reciente fallo de la Corte Suprema, que limitó los poderes presidenciales para imponer aranceles por emergencia, obligó a la administración a buscar nuevas herramientas legales, como las que ahora se aplican contra Brasil.
