16 de julio de 2026

Kicillof endurece su discurso: acusa a Milei de “privatizar y paralizar” mientras capitaliza la agenda sanitaria

En plena campaña y con la salud pública como eje, Axel Kicillof volvió a confrontar con el gobierno de Javier Milei.

Durante la inauguración de un nuevo Centro de Atención Primaria (CAP) en Miramar, el gobernador bonaerense advirtió que “el camino que eligió el Gobierno nacional es el de privatizar y paralizar todas las obras públicas”, lo que, según afirmó, “pone en discusión quién se ocupa de la salud de nuestro pueblo”.

El mensaje no es neutro: apunta a una de las áreas más sensibles en el actual contexto socioeconómico. Desde la asunción de Milei, la presión sobre el sistema público se disparó. “Muchos argentinos y argentinas que antes accedían a centros privados hoy no tienen los recursos para hacerlo”, sostuvo Kicillof, atribuyendo la saturación hospitalaria al ajuste libertario.

Salud, obras y relato electoral

La recorrida no solo fue institucional. Acompañado por Gabriel Katopodis, Sebastián Ianantuony y Fernanda Raverta —candidata a senadora provincial—, Kicillof buscó darle un tono propositivo: “Con este CAP y cada una de las obras que estamos llevando adelante, demostramos que hay una alternativa para defender la salud, la educación y el trabajo: es votando a Fuerza Patria”, lanzó, vinculando gestión con boleta electoral.

La estrategia es clara: contrastar la parálisis de la obra pública nacional con la continuidad de obras provinciales para posicionar a Fuerza Patria como garante de derechos. En este marco, la salud se convierte en un símbolo político.

El trasfondo: ajuste versus Estado presente

El planteo del gobernador no se limita a la coyuntura sanitaria. Responde a una narrativa de mayor alcance: la disputa por el rol del Estado en un país polarizado entre el dogma libertario de Milei —que privilegia la reducción drástica del gasto— y una visión estatista que busca sostener la inversión en infraestructura social.

Kicillof intenta instalar que la discusión no es solo económica, sino moral: quién se hace cargo de los sectores que quedaron fuera del sistema privado en medio de la crisis. Sin embargo, la pregunta que subyace es otra: ¿alcanza esta bandera para consolidar respaldo electoral en un contexto donde el ajuste tiene, por ahora, aval social?

El mensaje desde Miramar deja en claro el tono que marcará la campaña bonaerense: polarización discursiva, gestión como prueba de “Estado presente” y un llamado a votar no solo por una boleta, sino por un modelo.

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