Milei blinda su relato, pero su patrimonio crece: $80 millones más en un año
Javier Milei presentó ante la Oficina Anticorrupción su última declaración jurada y reveló un dato que no pasará desapercibido: su patrimonio creció en más de $80 millones en apenas un año, alcanzando los $206.046.375.

El incremento, según el detalle, se explica por la revaluación de bienes que ya figuraban en su declaración anterior. Sin embargo, en un contexto de ajuste y crisis social, el dato agrega ruido a un discurso que se construyó sobre la austeridad y la “motosierra” contra la casta.
El documento, publicado el 27 de julio, muestra que Milei mantiene los mismos activos: una propiedad de 100 m² en la Ciudad de Buenos Aires, que pasó de $13,6 millones a $38,4 millones; una Mercedes Benz Sprinter, cuyo valor ascendió de $14,6 millones a $20,1 millones; y un Peugeot RCZ Coupé revaluado de $11,8 millones a $16,2 millones. En efectivo, el presidente declaró u$s20.000, depósitos por u$s65.542 y una tenencia en pesos por $20,5 millones.
En noviembre de 2023, cuando ya ejercía la presidencia, Milei había informado un patrimonio de $125,6 millones. Hoy, el salto responde –según el propio reporte– a la actualización fiscal de los valores, no a la adquisición de nuevos bienes.
Karina Milei, otro salto patrimonial
La secretaria general de la Presidencia y hermana del mandatario, Karina Milei, también mostró un fuerte incremento: pasó de $3,5 millones a $11,4 millones en el último año. El grueso proviene de la revaluación de un departamento en Vicente López, que subió de $1,8 millones a $3,9 millones. Declaró además $4,2 millones en una caja de ahorro y un crédito impositivo por $2,4 millones, sin activos en dólares.
Ambas presentaciones cumplen con la normativa de transparencia, pero el contexto les da otra lectura. Milei insiste en que su gobierno encarna un ajuste histórico mientras pide sacrificios a la población. Sin embargo, la publicación de un patrimonio en alza –aunque se explique por cambios contables– puede tensionar su relato anti-casta. No se trata de ilegalidad, sino de percepción: ¿cómo impacta en la opinión pública ver crecer el capital personal del presidente mientras el ingreso real de la mayoría se derrumba?
Aun sin irregularidades, la noticia vuelve a instalar la pregunta incómoda: ¿puede Milei sostener su narrativa de austeridad personal cuando sus bienes se revalorizan en medio de la crisis? Y, sobre todo, ¿cuánto pesa la ética de la ejemplaridad en un gobierno que se define por la pureza moral frente a la política tradicional?
