Según Javier Milei, políticos, empresarios y medios intentaron un golpe de Estado en su contra
En lugar de hacer foco en las consecuencias concretas del ajuste sobre trabajadores, jubilados y sectores medios, Milei optó nuevamente por atribuir las dificultades económicas a presuntas operaciones políticas y mediáticas, profundizando un discurso de confrontación que ya se convirtió en una marca central de su gestión.

En un nuevo intento por desligarse del impacto económico de su gestión, el presidente Javier Milei responsabilizó a dirigentes políticos, empresarios, medios de comunicación y analistas de haber impulsado un supuesto “intento de golpe de Estado” destinado, según afirmó, a desestabilizar su programa económico y frenar la desaceleración inflacionaria.
Durante una entrevista en el canal de streaming de Alejandro Fantino, el mandatario defendió la baja de la inflación registrada en abril y sostuvo que, hasta mediados de 2025, la economía mostraba señales de continuar reduciendo el índice de precios. Sin embargo, aseguró que distintos sectores “se confabularon” para provocar una corrida contra la moneda y deteriorar las expectativas económicas.
“Todo pintaba para quebrar el uno por ciento de inflación”, afirmó Milei al recordar que, según su interpretación, la tendencia descendente se vio interrumpida tras las elecciones legislativas en la Ciudad de Buenos Aires. En ese contexto, vinculó el escenario económico a maniobras políticas orientadas a “romper el programa económico”.
El Presidente apuntó especialmente contra el Congreso, al que acusó de impulsar leyes que afectarían el equilibrio fiscal, y también cuestionó el rol de los medios y referentes de opinión. Según sostuvo, hubo sectores que “cargaron la calle con malas intenciones” y actuaron como “cómplices” de una estrategia para debilitar a su administración.
Las declaraciones volvieron a mostrar una estrategia discursiva centrada en identificar enemigos externos frente a los problemas económicos y sociales que atraviesa el país. Mientras el Gobierno celebra algunos indicadores de desaceleración inflacionaria, amplios sectores de la sociedad continúan enfrentando una pérdida sostenida del poder adquisitivo, aumentos en tarifas, combustibles y servicios, y un fuerte deterioro del consumo.
