La remontada de la Selección dejó al descubierto otra interna oficialista: fuerte cruce entre Villarruel y Bullrich
La clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial no solo generó festejos en todo el país. En el oficialismo, el triunfo deportivo coincidió con un nuevo episodio de tensión política que expuso las diferencias entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y la senadora Patricia Bullrich, esta vez en torno a la continuidad de la actividad legislativa y al tratamiento de un proyecto impulsado por el Gobierno.

Según trascendió, el intercambio se produjo a través de mensajes de WhatsApp luego de que Villarruel planteara la posibilidad de suspender la sesión prevista para el jueves, argumentando que el clima de celebración tras la victoria ante Inglaterra hacía inconveniente avanzar con el debate parlamentario.
La vicepresidenta, sin embargo, fue más allá de la cuestión organizativa y vinculó su postura con el contenido del proyecto que el oficialismo busca debatir. En sus mensajes cuestionó la iniciativa por considerar que flexibiliza la adquisición de tierras por parte de extranjeros y sostuvo que no era apropiado tratar una norma de esas características en medio del entusiasmo colectivo generado por el Mundial.
Bullrich rechazó la propuesta y defendió la continuidad de la sesión, al sostener que el desafío del oficialismo pasa por impulsar las reformas comprometidas por el Gobierno. La respuesta derivó rápidamente en una discusión de fondo sobre el rumbo de la administración libertaria y las diferencias de criterio respecto de la política sobre el territorio nacional.
A medida que avanzó el intercambio, el tono se volvió cada vez más confrontativo. Villarruel acusó al sector alineado con el presidente Javier Milei de priorizar reformas que, a su juicio, comprometen la integridad territorial del país, mientras que Bullrich respondió cuestionando la posición de la vicepresidenta e incluso le sugirió que dejara su cargo si no compartía las decisiones del Gobierno.
La conversación terminó derivando en recriminaciones personales y políticas, con referencias al respaldo electoral de cada dirigente y al rol de Karina Milei dentro del esquema de poder del oficialismo, reflejando que las diferencias exceden el debate legislativo y alcanzan la disputa por la conducción política dentro de La Libertad Avanza.
El episodio vuelve a poner de manifiesto las tensiones que atraviesan al oficialismo. Aunque el Gobierno intenta mostrar cohesión alrededor de su programa de reformas, los desacuerdos entre Villarruel y el sector más cercano al Presidente se hacen cada vez más visibles.
En este caso, la celebración por un logro deportivo terminó funcionando como el contexto que dejó al descubierto una disputa política de mayor profundidad, centrada tanto en el contenido de las reformas como en la distribución del poder dentro de la coalición gobernante.
