Escalada política contra el embajador de EE. UU.: gobernadores y dirigentes rechazan la “amenaza colonialista”
Gobernadores, legisladores y dirigentes de izquierda denunciaron un “ataque a la soberanía” tras las declaraciones de Peter Lamelas, quien prometió recorrer las provincias para frenar acuerdos con China y respaldar a Milei. El arco político advierte sobre una amenaza colonialista.

Las declaraciones del embajador estadounidense designado para Argentina, Peter Lamelas, han detonado una ola de repudios que atraviesa el arco político nacional.
En su discurso ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano, el funcionario nombrado por Donald Trump dejó en evidencia un plan de alineamiento que desborda los límites de la diplomacia: apoyar la gestión de Javier Milei, recorrer las 23 provincias y “vigilar” que los gobernadores no realicen acuerdos con China, país al que acusó de “corrupción”.
“Tenemos que seguir apoyando la presidencia de Javier Milei con el objetivo de construir una mejor relación entre ambos países”, declaró Lamelas, para luego agregar que controlará las decisiones provinciales para evitar vínculos con Beijing. El tono intervencionista fue explícito: “Voy a recorrer todas las provincias y asegurarme de que no hagan acuerdos con los chinos porque eso puede prestarse a la corrupción”.
Un frente interno contra la injerencia
La reacción no tardó. El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, fue el primero en responder con dureza: “En Tierra del Fuego no nos dejamos disciplinar por nadie y decidimos con autonomía. Señor Lamelas, quédese en su país a resolver sus problemas de corrupción. Deje de ser socio de los usurpadores británicos. Argentina no necesita de usted ni de sus pretensiones intervencionistas”.
En la misma línea, el pampeano Sergio Ziliotto elevó el tono del debate: “Imposible callarnos ante tamaña amenaza colonialista del designado embajador de EE. UU. En La Pampa, decidimos libremente a quién recibir y escuchar. No aceptamos intromisiones externas”.
El rechazo se amplificó en el Congreso. El diputado santafesino Esteban Paulón presentó un proyecto para repudiar formalmente las declaraciones de Lamelas y advirtió en redes sociales: “Argentina se respeta. El Presidente @JMilei debe rechazar su plácet y cartas credenciales”.
Desde la izquierda, las respuestas fueron igualmente contundentes. Vanina Biasi interpretó las declaraciones como un intento de frenar movimientos populares: “El embajador yanqui teme por otro Argentinazo. También se postula como asistente judicial en las causas AMIA y CFK. Ser antiimperialistas es una necesidad, camaradas”. Nicolás del Caño, en tanto, sintetizó el repudio con una frase directa: “Fuera el Virrey Lamelas”.
¿Una nueva etapa de injerencia?
El episodio revive el fantasma del intervencionismo norteamericano en América Latina. Esta vez, con un guion explícito: disciplinar provincias, condicionar relaciones internacionales y sostener al oficialismo. Lo que Lamelas presenta como “fortalecer vínculos” suena, en realidad, a reinstalar una lógica colonial.
El dilema es claro: ¿permitirá el gobierno argentino esta avanzada? Si el silencio oficial persiste, el costo no será solo político, sino institucional: la pérdida efectiva de soberanía.
